1863-2021: DEP fútbol
Actualizado el 20/04/2021 a las 08:21
Un día tenía que llegar. El pasado 18 de abril se presentó la Superliga europea, la nueva competición de élite del deporte rey. Los veinte mejores equipos de Europa, que también son los que más ingresan, buscarán campeonar en perjuicio de las ligas nacionales y otras competiciones. Pero, aunque parece ser otro torneo más, en realidad es el asesino más despiadado. La víctima, el propio fútbol.
Hace más de siglo y medio se creó el que vendría a ser el mayor espectáculo del mundo. Un juego para todo tipo de gente, ricos o pobres, y en el que los aficionados eran la razón por la que se disputaba cada balón. De hecho, los jugadores no cobraban nada. En la serie 'Un juego de caballeros', cuando se descubre que uno de los jugadores está cobrando (por muy buen jugador que fuese), es criticado y detestado por el resto.
Como todo, el fútbol ha cambiado. Las cantidades económicas que maneja, las multitudes que mueve y el espectáculo que ofrece han situado al balompié como el deporte más importante. Y a la vez se ha ido abandonando al público. Y se ha abandonado la alegría del fútbol. Es frecuente escuchar la frase “odio eterno al fútbol moderno”.
Las constantes ayudas arbitrales a los 'grandes', los fichajes multimillonarios y la actitud de superioridad tanto de jugadores como directivos desprestigian el deporte que todos amamos. Pero con esto llevamos viviendo los aficionados desde hace tiempo. Incluso nos esperábamos la atrocidad que se presentó el 18 de abril.
Los poderosos han ejecutado al fútbol, o al menos lo que quedaba de él. Equipos como, entre otros, el Manchester United, la Juventus, o el Real Madrid (con su prepotente, vanidoso y ególatra presidente al frente de la propia Superliga) prefieren enriquecerse que deleitar y satisfacer a sus fieles aficionados. Estos equipos se ríen de la UEFA, la FIFA, y de los equipos de sus ligas. Se ríen de la gente. Y a cambio, su excelencia Florentino Pérez y compañía, se reparten más de 3,5 mil millones de euros.
Todavía no he escuchado a nadie decir que le parece una buena idea esta nueva liga. En cambio, el Sr. Pérez, el jeque blanco, considera que la Superliga es “responsabilidad de los grandes clubes para responder a los deseos de los aficionados". Quizás hay que informarle a su florentineza que eso no es así. Quizás hay que dejar de comprar las camisetas de estos equipos. Quizás es necesaria una respuesta conjunta de todos los perjudicados para detener esto. Pero mientras tanto el dinero manda. Y mientras tanto el fútbol se desangra.