Qué sería de nosotras sin nosotras
Actualizado el 10/03/2021 a las 09:03
Tengo 32 años y desde hace 3 conduzco un taxi en Pamplona. Este 8 de marzo celebro ser mujer, como cada día, pero más orgullosa y más erguida si cabe. Y pensaba esta mañana durante mi jornada laboral en la cantidad de situaciones incómodas a las que he tenido que hacer frente en mi trabajo por el simple hecho de ser mujer. Me venían a la cabeza todas las miradas lascivas que he ojeado desde mi retrovisor y que llevo grabadas en mi retina. Todos los comentarios de aprobación por mi trabajo o los aplausos por mi “buena conducción”. Pensaba en la de veces que un cliente me ha preguntado “si me podía llamar luego”; en aquél día que un hombre me echó la mano encima. La facilidad con la que escucho la frase de “mujer tenía que ser”; la noche que unos críos de 20 años dudaron de si llegarían “vivos a casa” en mis manos; o en todas y cada una de las situaciones intimidatorias que, voy a reconocer, me han hecho pasar miedo en mi trabajo. El machismo, como siempre y más que persiguiendo, apretando fuerte.
Me pregunto qué piensan aquellos que creen que no tenemos motivos para manifestarnos, luchar y celebrarnos. Si todo aquel que cree que ser feminista no es mucho más que un derecho conoce en qué tipo de sociedad vivimos. Y si es capaz de llamar a las cosas por su nombre. Me pregunto si es tan valiente el desconocimiento que hoy mismo una mujer me ha preguntado: “¿Tú eres feminista?” Porque ella no se siente como tal aunque, dice, que “sí defiende la igualdad de género”. Me pregunto si sabemos realmente en el punto de desigualdad en el que seguimos y si algún día vamos a pelear juntos por cambiarlo. Me pregunto qué dicen algunos hombres cuando no hay una mujer delante. Y me lo pregunto porque muchas de las respuestas que escucho dentro y fuera de mi coche siguen elevando al hombre a unos niveles de superioridad que me ponen enferma. Leamos la definición de feminismo y seamos consecuentes, por favor; que ya tenemos suficientes piedras en el camino como para tener que esquivar, además, tanta ignorancia.