He decidido que no haré tal cosa (II)
Actualizado el 17/03/2021 a las 08:08
(Sigue.) AUN MUERTO, URDIRÉ VERSOS, ROSA HERMOSA ¡Quién pudiera mudarse en mariposa; / y, así, en tu piel gozar de un rincón fijo! / ¡Quién pudiera tener contigo el hijo / que anhelé procrear con una diosa! // Sé, Iris, que eres la musa más piadosa / que adoro de este mundo. Si me exijo / tanto es por lo que un día el mar que dijo, / que, aun muerto, urdiré versos, rosa hermosa. // También me adelantó que la tarea / tendría inconvenientes no letales / y sí satisfacciones inmortales // si convencer lograba a quien marea. / En medio del proceso aquí descrito / me hallo, pero el soneto ya está escrito. AUN MUERTO, URDIRÉ VERSOS, LESBIA HERMOSA ¡Quién pudiera mudarse en mariposa; / y, así, en tu piel gozar de un rincón fijo! / ¡Quién pudiera tener contigo el hijo / que anhelé procrear con una diosa! // Sé que eres, Isabel, escandalosa, / de orgasmo encadenado. Si me exijo / tanto es por lo que un día el mar que dijo, / que, aun muerto, urdiré versos, Lesbia hermosa. // También me adelantó que la tarea / tendría inconvenientes no letales / y sí satisfacciones inmortales // si convencer lograba a quien marea. / En medio del proceso aquí descrito / me hallo, pero el soneto ya está escrito. Como habrás comprobado, las mudas han sido pocas, pero distintivas, pertinentes y significativas. Y es que me habían nacido o tenía ganas de ser, amén de lo habitual, guasón o zumbón, picante. Confía, desea y espera que te haya agrado leer las palabras elegidas por servidor, a las que esta epístola ha dado amparo o cobijo oportuno Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com