¿Algún día sabremos la verdad?
Publicado el 04/03/2021 a las 08:20
Recapitulando sobre el origen de esta pandemia que no nos abandona, hay algunos temas que me sobrecogen. Ya en el año 2003 la prensa hablaba de un virus nuevo en humanos, causante de la neumonía asiática. La OMS dijo que era un coronavirus y se culpó a China de ocultar información relevante. Supuso que la OMS emitiera una alerta mundial, propia de un mundo globalizado, para avanzar en la lucha contra las enfermedades emergentes.
Pasados bastantes años de aquello y llegada la pandemia, la reunión del Comité de Emergencias de la OMS de 2020 sobre el nuevo coronavirus, recoge que el Ministerio de Salud de China informó sobre la situación y las medidas adoptadas y se aplaudió el liderazgo, compromiso político y transparencia de ese Gobierno para contener el brote. Me parece, cuando menos, bastante discutible, ya que alegaban, entre otras cosas, que ese país había tomado medidas muy robustas para impedir que el virus se propagase, no solo en China, sino en el resto del mundo. No obstante, con algo de retraso por las reticencias de algún alto cargo, concluyeron que era necesario declarar una emergencia de salud pública internacional. Ya sabemos el resultado, un año de intensa pandemia mundial y más de veinte millones de casos y más de medio millón de muertos solo en Europa. Resulta que hace poco China dio permiso para entrar a investigar el origen del brote por la OMS, a buscar pruebas del delito después de un año.
No obstante, ésta lo acogió con agrado para estudiar el origen, descartar la transmisión oculta, orientar las medidas de gestión de riesgos, examinar con transparencia la situación y actualizar sus recomendaciones científicas. No fue fácil, la OMS pasó casi un año negociando con China la visita de su equipo internacional a Wuhan, bastante sospechosa la tardanza, al considerarse esta visita clave para prevenir futuras pandemias. Por fin, un grupo de 14 expertos internacionales llegaron a Wuhan el pasado 14 de enero para la investigación, recordando que China no es precisamente una democracia plena. Pues resulta que uno de ellos, americano, ha revelado la realidad no contada del viaje, ha criticado la falta de transparencia y no está de acuerdo con el informe oficial.
Según sus palabras, después de una cuarentena obligada, hubo “una visita guiada” por los funcionarios chinos en la que la escena de los hechos estaba montada como un teatro según las instrucciones y datos aportados por ese Gobierno. El asesor relata que se impidió el acceso a instalaciones que no constasen en la visita y lo define como un fracaso. Considera que la OMS es una organización estructuralmente inadecuada para una investigación profunda sobre la covid-19. La verdad es que resulta harto sospechoso que algunos expertos de la organización que creíamos prestigiosa hayan descartado otras teorías sobre el origen del coronavirus, como la nada desdeñable posibilidad de la fuga accidental de algún laboratorio de Wuhan, que apoyan científicos como el Nobel francés Montagnier y el propio asesor de la OMS.
Según su parecer, las autoridades chinas están encubriendo el verdadero origen y han borrado todas las huellas. La verdad es que un pensamiento lógico podría apuntar a esta teoría, considerando que otros asesores de la OMS que estuvieron en el viaje le han dado la razón, denunciando que las autoridades chinas se han negado a entregar cierta información. Sin embargo, el resultado final que avaló la OMS se ciñó a tres teorías: un contagio directo entre el murciélago y el ser humano, o entre el murciélago y un huésped animal intermedio o por el envío de comida congelada desde otro país, pero abandonando la posibilidad de que saliera de un laboratorio. Todo ello sin pruebas, desde luego. ¿Un científico díscolo o el único valiente que dice la verdad? No sé si algún día lo sabremos.
Teresa Ferrer Gimeno Jefa de Sección de Sanidad Ambiental