Más sobre el coronavirus

Daniel Bidaurreta Olza|

Publicado el 02/02/2021 a las 08:37

Permítame el lector que no siendo médico, ni virólogo, ni epidemiólogo, ni nada parecido, me atreva a escribir de un tema tan complejo, del que por lo visto tanta gente entiende a juzgar por la proliferación de escritos y comentarios, sobre todo por parte de ciertos comentaristas profesionales que “saben” de todo.

La realidad es que el ciudadano que se asoma cada mañana a los medios se encuentra con el mismo plato del día: para desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena: corona virus cocinado con todas las recetas y salsas imaginables. Estamos anegados por un arrollador tsunami informativo por el que podemos conocer desde los nuevos casos aparecidos en Andosilla o Mañeru, los rifirrafes de la clase política, que aprovecha la pandemia para demostrarnos, una vez más, su absoluta incapacidad para el diálogo, hasta los listos que se cuelan en la cola de la vacunación, o los irresponsables que hicieron botellón en una bajera de Mendillorri a las cuatro de la mañana... Parece que lo sabemos todo, pero hay otro aspecto del asunto al que merecería la pena prestarle más atención: lo que pasa en el interior de los hospitales y las UCIS. Sería conveniente que reporteros y cámaras los visitasen, pero para ver algo más que cables, tubos y pantallas, aireando el dolor y los dramas que allí acontecen a diario, las muertes en soledad, el duro quehacer del personal sanitario que todos los días, en horarios estresantes y deficientemente pagados, se juegan el tipo lidiando con el fiero miura de la pandemia. Se trataría de entrevistar a ese personal y a enfermos que pueden contarnos el calvario que vienen padeciendo, sus angustias, sus esperanzas o desesperos, a ver si por lo menos los irresponsables, que nunca han de faltar, se lo piensan un poco mejor.

Pero acaso la política al uso es ocultar esas cosas demasiado desagradables para una sociedad que lo que quiere ante todo es seguridad, consumismo, confort y buen rollito, en la que hay un sector que se comporta como si aquí no pasase nada, incluso quien considera un camelo eso del coronavirus. Así que fuera escenas que puedan perturbar el sueño del deprimido o despreocupado ciudadano!, (¡y ciudadana, perdón!), harto de mascarillas y prohibiciones, que bastante tiene con la incertidumbre del desempleo, el déficit galopante, los abusos de los de arriba, una Seguridad Social incierta, los ERTES problemáticos, los pequeños negocios que se cierran anulando esfuerzos e ilusiones… Y hasta Osasuna, que da una de cal y otra de arena, sin garantías firmes hasta el momento de mantenerse en Primera. Sólo nos faltaría que tras de todo esto, y con el estadio que tenemos, bajase a Segunda, ¡puñeta!

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