La triste historia del Sáhara Occidental
Actualizado el 10/12/2020 a las 08:54
Pertenezco a una generación que vino al mundo tan solo un poco después de que el Sáhara Occidental dejara de ser una colonia española, pero a la que no parece importarle lo más mínimo el futuro de un territorio al que abandonamos de mala manera hace tan solo unos años. La historia del Sáhara Occidental es la historia de un conflicto que no importa a nadie y la historia de un pueblo que lleva años reclamando la independencia sin que nadie se moleste en escucharlos. No me resulta difícil imaginar el sufrimiento y frustración que deben sentir los saharauis que llevan décadas esperando una solución que nunca llega. Desde el 14 de noviembre de 1975 cuando se firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los cuales España cedía “ilegalmente” la administración de parte del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania, el pueblo saharaui lleva inmerso en una lucha sin fin por su derecho a la libre autodeterminación y su sueño de convertirse en un estado soberano. Siguen luchando ante la pasividad de la diplomacia internacional y del Gobierno español para que su situación no quede en el olvido, pero siguen esperando completamente desesperanzados porque el plan de paz de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental está completamente paralizado. Hoy por hoy, su lucha por la independencia sigue en pie sin una solución a la vista, y eso a pesar de que las Naciones Unidas y el derecho internacional reconocen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Es un auténtico sinsentido que está provocando mucho sufrimiento a los saharauis cada día que pasa, y no ya porque el 80% del territorio saharaui siga controlado por Marruecos, sino porque Marruecos comete cada día todo tipo de atrocidades en las zonas ocupadas y promueve el establecimiento de colonos marroquíes en la zona mediante incentivos económicos y subvenciones para ganar la batalla demográfica y conseguir que el número de saharauis en el Sáhara Occidental sea cada vez más reducido. Es una historia triste, sí, porque las Naciones Unidas han fracasado en su principal objetivo, que es garantizar los derechos humanos y han sucumbido ante los intereses económicos y geopolíticos de las potencias y multinacionales con intereses en la zona. Y nosotros, como nación, también tenemos una gran parte de culpa porque todos los gobiernos españoles cierran los ojos y permiten a Marruecos salirse con la suya a cambio de su cooperación en el control migratorio y el control antiterrorista. Hoy sin ir más lejos, el vicepresidente Pablo Iglesias no viajará a Marruecos acompañando a Pedro Sánchez supuestamente por su defensa del referéndum en el Sáhara Occidental, y yo me llevo las manos a la cabeza porque una vez más se priorizan otros acuerdos diplomáticos frente al triunfo de la verdad. Dudo mucho que ocurra en un futuro cercano, pero ojalá se encuentre una salida a la cuestión del Sáhara Occidental pronto. Ojalá que así sea. Lo deseo de todo corazón.