Casualidades
Publicado el 28/11/2020 a las 10:29
Días pasados, en alguna radio o televisión, oí decir que en la época de Franco se vivía mejor. Con hechos en la mano, comparar una dictadura con una democracia... “la duda ofende”. La democracia nos da lo más preciado que hay en esta vida, que es la libertad. Aunque en esta España de mis amores, la democracia que tenemos es muy imperfecta y por tanto muy mejorable.
En este sentido, debemos eliminar “los aforados”, que el poder judicial no sea elegido y nombrado por los partidos políticos, cambiar el sistema electoral en varios puntos. Entre ellos, “listas abiertas” donde se puede elegir entre los presentados al que tú quieras, y no aceptar la lista cerrada que el partido político te impone. Menos Estado y menos poder a los partidos políticos, donde no predomine la supervivencia del político y del partido sino el bien común de todos los españoles, y también cambiar la financiación de los partidos y luchar por tener una sociedad civil fuerte.
Lo que veo es que hay ciertos vicios que desgraciadamente no han cambiado y no son casualidades. En la época de Franco quienes vivían mejor por tener todas las prebendas eran los franquistas, como ganadores de la guerra, y eran colocados con buenos sueldos en los mejores estamentos y empresas públicas del Estado, y no tenían racionamientos escasos como el resto de los mortales. Ahora, en democracia, son los partidos políticos que dicen haber ganado las elecciones los que colocan a todos los suyos, parientes, amiguetes y paniaguados en los mejores puestos de la Administración como asesores y empleados públicos. Y no digamos los que colocan en las empresas públicas o incluso privadas, con sueldos que le dejan a uno con la boca abierta. Hay un caso que recuerdo con vehemencia y es el de un expresidente de una comunidad autónoma, que teniendo un sueldo vitalicio de más de 100.000 euros anuales, más secretaria, despacho oficial, coche con chófer… parece ser que no es suficiente y lo colocan en cierta empresa como consejero, con una remuneración anual de 200.000 euros. Y nosotros pensionistas, pagando impuestos. Esto creo que no es progresismo, sino que tiene otro nombre.