Bendito aburrimiento
Actualizado el 18/11/2020 a las 08:39
Un día cualquiera. Recojo a mi hija pequeña del colegio y al llegar a casa me pide ver la tele, a lo que le respondo que no. Me pide jugar con la Tablet, le vuelvo a decir que no. Le invito a jugar con sus juguetes, sus puzles, sus muñecos, pero dice que no tiene ganas porque le aburren, me asegura estar aburrida si bien acabamos de llegar a casa. Finalmente, tras un tira y afloja cede y a los cinco minutos está ensimismada con dos muñecos que ha ido a buscar a su habitación, poniéndoles voces, creando historias y situaciones. Ha olvidado por completo que existen las pantallas. Me atrevería a decir que este día cualquiera es muy parecido al que tienen muchas madres y padres en nuestro país. El uso de las pantallas se ha generalizado hasta tal punto, que en cierta manera muchos ya no tenemos reparo en dejarles consumir contenido audiovisual a nuestros pequeños en casi cualquier momento. A la mente me viene la típica situación del restaurante, donde muchos padres le dan el teléfono a sus hijos para que se entretengan y no molesten. Creo que es necesario que los niños experimenten también el aburrimiento, que tengan tiempo para pensar y meditar. Si cada vez que dicen sentirse aburridos recurren a la facilidad de una pantalla, ¿cuándo aprenderán a gestionarlo, a madurar esa parte tan humana? El aburrimiento es una de las fuentes de la creatividad, algo que nos hace pasar de ser meros espectadores a parte activa de la acción y eso hoy día es algo muy importante.