Coronavirus, mutuas e inspección

Pablo Uriz Urzainqui|

Publicado el 10/10/2020 a las 08:32

Una persona muy allegada, joven, que se dedica a la enseñanza, está padeciendo un proceso de coronavirus, detectado por prueba PCR, con una muy elevada carga vírica. Confirmada la enfermedad, recibió la baja el día 22 de septiembre, renovada posteriormente hasta el día 14 de octubre.

En todo este tiempo - escribo esto el viernes 9 de octubre- el enfermo (desde este punto me referiré así a él), que ha permanecido solo en su piso, aparte de su traslado hasta Refena para hacerse la prueba PCR, ha recibido dos llamadas telefónicas de su médico y otras dos de su enfermera, además de la llamada de la Mutua a la que luego me referiré. Me consta que en esas cuatro llamadas desde el centro de salud, el enfermo ha estado muy bien atendido… ¡pero, telefónicamente! Y no es culpa ni de Medicina ni de Enfermería que esto sea así, porque ellos, pobres, hacen lo posible y hasta lo imposible. En este caso el enfermo, gracias a que tiene acceso cercano a personas del entorne sanitario, ha estado tutelado y dirigido en su pulso contra la fiebre, los fuertes dolores musculares, las intensas cefaleas, la pertinaz tos, etc. Pero ha estado solo, solo. ¿Y si no hubiese tenido acceso a gente con conocimientos sanitarios para ayudarle a paliar esos síntomas? ¿Y si en esa soledad hubiese “reventado” como un perro?

El jueves 8 de octubre el enfermo recibió una llamada telefónica de alguien que decía pertenecer a una Mutua -llamémosla “XXXX”-, sin más identificación (el enfermo supone que es la que le corresponde). Del enfermo no sabían a qué se dedicaba ni nada de su proceso, solo conocían la causa de su baja laboral. Y nada más se habló.

La guinda de este pastel la pone un mensaje que el enfermo recibió ayer, viernes, desde la Mutua y que textualmente dice: “El 08/10/2020 remitimos a la Inspección Médica del Servicio Público de Salud una propuesta de alta a su proceso de baja de fecha 22/09/2020”. Ante esto, ¿qué vena nos cortamos, la femoral, la cava superior...? Porque es “pacortasunavena”. O sea, sin verle un médico o un enfermero, sin un análisis final (tipo PCR) que confirme la curación, ¡la Mutua “propone” a la inspección que este enfermo reciba el alta! Es decir, “hala, michico, a dar clases, a contactar con tus compañeros y con tus alumnos”. Y una semana más tarde, medio cuadro docente y tres cuartas partes de chavales contagiados.

¿Pero dónde vivimos y qué culos al aire está mostrando esta pandemia? Porque no olvidemos que vivimos en Navarra, la que otrora creíamos “mascarón de proa” de la sanidad española, la que está mostrando todas sus vergüenzas sanitarias y organizativas, la que nos pone la cara como un tomate viendo la inutilidad de nuestros gestores sanitarios. ¿Es también culpa de los “recortes de la Barcina”? ¿Esta gente funcionará así en sus casas? Me encantaría poder mirar un ratico por el ojo de sus cerraduras…

Pablo Uriz Urzainqui

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