La situación que tenemos

Rafael Ceres Ruiz|

Publicado el 04/10/2020 a las 16:28

En los años 50 -mi época universitraria- leí una novela de Curzio Malaparte, Kaput, de gran éxito por entonces. Narraba la catastrófica situación social de Europa, con todas las funestas secuelas. Me acongojó; sobre todo la sensación que el autor nos trasladaba de que el “kaput” -la aniquilación, la destrucción-había también invadido la misma existencia de aquel. Todo era de ese color amarguísimo del dolor y de la ruina.

Vivo -vivir es siempre digerir internamente la información sensorial- en muy buena parte de lo que los medios nos gotean o inundan, coomo la inundación viral de tantos queridos compatriotas, con su repleción hospitalaria (plantas y UCI) y su gestión, con sus conocidos y angustiosos resultados, por los que deberían realizarlo con similar eficacia que en Portugal, Grecia o Albania. Un asunto que, por su gravísimo impacto social debería dejar en el sótano “lo” de la Corona, versus republiqueta (Dios Santo, qué oportunidad tan bien rebuscada). O aquello de la visita de “cortesía” de Borrell/Jefe de la Diplomacia Europea, y “motu proprio” al asesor de nuestro gobierno, N.Madureo. Ahora, últimamente, están con la enseñanza privada y el Espiritu Nacional (en sus clases yo leía, por ejemplo, Kaput). A aquella le gravan el 21 % de IVA, y también otro tanto a la medicina privada, de la que me viene apartando mi buena colección de años; pero que supondría inexorablemente el traslado de muy buena parte de esos pacientes al sector público, en el que seguro incrementarán todos los medios materiales y humanos para evitarnos onerosas sobrecargas.

Estas y otras bagatelas meditadas en mi desayuno, al hilo de la lectura del Diario, han evocado mis adustos recuerdos de Kaput, barruntando que parejas experiencias pueden sernos regaladas gratuitamente, sin mérito previo por nuestra partte, por nuestra conspicua y docta clase dirigente, proponiéndonos una idílica sociedad sin clases. Bueno, casi, porque sólo serían dos: la alta, a la que accederían únicamente los miembros -y miembras- de la nomenclatura, y el proletariado. Un proletariado nada similar al actual, con piso de dos baños, salón, etc, con coche en singular o plural y veraneo en Benidorm. No, yo lo veo más bien como el cubano: un calzoncillo al año y sujetador de pleita. Para evitar suspicacias declarar que mi insomnio es anterior a la tesis del doctor Sánchez.

Rafael Ceres Ruiz

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