La vaca no da para más
Publicado el 21/09/2020 a las 08:19
Y las ubres están vacías. Eran tantos a ordeñar (por no decir chupar) que ya dio todo lo que tenía. Así es como se ha quedado la España de nuestros días. Aquella que en su día tanto presumía de ser hermosa y lozana hoy está flaca y vacía. Y aquí no vale echar la culpa a los virus, pandemias ni falsas profecías… Este es un mal que lo llevábamos incubando desde hace tanto tiempo y que hasta el más tonto lo sabía. Porque vamos a ver, si en este país hay que dar de comer o mamar a tantos gobiernos, gobernantes, partidos, presidentes, ministros, asesores, secretarios, funcionarios corre ve y diles y otros que se me escapan ahora mismo ya me dirán ustedes… Y la vaca ha dicho, ¡hasta aquí! Así que o trabajamos todos para comprar otra vaca o en esta casa no bebe leche ni… Porque de seguir esto así es tal la sangría de gastos que según los expertos tendrían que pasar casi cincuenta años para poder pagar la deuda que tenemos ahora mismo. Esto contando con que se crearán más puestos de trabajo fuese de carácter temporal o fijo. De cualquier forma la idea sobre cómo se tendría que ejercer la política actual de los tiempos que vivimos no tiene nada que ver con la que siguen ejerciendo y manteniendo nuestros políticos. Por ejemplo vemos y oímos cuánto tiempo se pierde entre rencillas personales y comisiones de investigación (una patraña que no engaña a más de dos). Cuando no están recordando tiempos lejanos que al pueblo no le interesan ni siquiera los vivió. Mientras lo mejor sería que tanto unos como otros se unieran de una vez (sobre todo los dos grandes partidos) y llegaran a gobernar juntos dejando de lado sentimientos e ídolos, y dedicaran más el tiempo en arreglar de una vez por todas un buen sistema educativo, la sanidad y seguridad social, a la vez que crear puestos de trabajo para esa juventud que el día de mañana será la mejor inversión para el futuro. Lo demás son palabras huecas que se las lleva el viento, al igual que agua pasada no mueve molino.
JOSÉ MARÍA REDÍN BERDONCE