Ciclistas vs coches en la carretera de Zubiri N-135
Actualizado el 11/09/2020 a las 08:36
Hay veces en las que las vías de comunicación son objeto de ingentes inversiones públicas, las cuales pagamos entre todos ya sea en los presupuestos anuales o bien con interminables “peajes a la sombra”, como por ejemplo la Autovía del Camino o el ansiado, por algunos, Tren de Alta Velocidad… y sin embargo en otras ocasiones se mira para otro lado. Resulta que por un lado nos encontramos con unos valles en los que sus habitantes ven que su principal carretera está cada vez más saturada, y en donde sus pueblos parece que se estén aislando cada vez más.
Por otro lado tenemos el derecho, totalmente legítimo y entendible, de cada individuo para realizar deporte, de rodar con su bici por las carreteras que considere oportunas, siempre y cuando se cumplan las normas de circulación.
El caso es que hay veces en las que el derecho de unos acaba por afectar directamente a la calidad de vida de otros. Me explico, la N-135 de unos años a esta parte se ha convertido en la ruta preferida de muchos aficionados al ciclismo, hasta el punto que, que hay horas en las que circular por esa carretera se convierte en una experiencia muy estresante y peligrosa, en los que el conductor tiene que sortear un sinfín de ciclistas, tomando decisiones en segundos que si no se calibran bien, pueden derivar en situaciones de mucho peligro. Por no hablar del incremento en el tiempo que supone para los habitantes y los trabajadores de los valles de Esteribar y de Erro para poder llegar a Pamplona.
¿Qué hacen las autoridades para solucionar esta situación? Pues lo más rápido y barato: pintar doble línea continua en donde antes se podía adelantar perfectamente, con lo que un trayecto que antes se podía hacer en 20 minutos hoy en día está costando el doble. Creo que sería un error tomarse esto como un enfrentamiento entre conductores y ciclistas, puesto que los dos son afectados por la misma situación. Estoy seguro que todos queremos circular con seguridad y sin incidentes. Siempre viene bien un poco de empatía en vez de echar pestes a unos u otros. Estaría bien que cada uno hiciésemos lo posible para que no tengamos disgustos: los conductores desarrollando paciencia, los ciclistas buscando distintas rutas, la administración buscando soluciones, etc.