Premio Princesa sin Princesa
Publicado el 08/09/2020 a las 08:45
Dado que tenemos una Princesa y no un Príncipe de Viana, parece que el premio Príncipe de Viana debería llamarse “Princesa de Viana”. En tal caso, este año tendremos un Premio Princesa de Viana sin Princesa, porque nuestra preclara Presidenta ha decidido no invitar a la Princesa ni al Rey a la entrega del premio. Con el socialismo actual, esta legislatura está siendo a nivel nacional y foral la de las continuas inocentadas: Premio Princesa sin Princesa, Comité de expertos en salud sin expertos; de recuperación económica sin economistas; veintipico mil muertos oficiales por la pandemia pero unos cincuenta mil muertos reales; firme promesa de Gobierno sin Podemos pero Gobierno con varios ministerios y la Vicepresidencia en manos de Podemos; Gobierno sin pactar con separatistas (prometido) pero Gobierno con separatistas como socios esenciales; Gobierno sin pacto con Bildu (prometido en Madrid y aquí) pero Gobierno pactando con Bildu; “salimos más fuertes” pero ganamos a casi todos en porcentaje de muertos y en desastre económico... Vivimos un permanente veintiocho de diciembre. La osadía socialista es grande: parecen seguros de que pueden tomar el pelo de manera ilimitada al pueblo español y no sufrir castigo electoral si dominan las televisiones. Veremos.
Han dicho que no invitan a la familia real para que el acto se centre en el reconocimiento al premiado. Con semejante planteamiento, Chivite y compañía, aunque ciertamente su brillo es escaso, tampoco deberían aparecer por Leire el día del acto, y el premio debería entregarlo por ejemplo un bedel. Así el acto se centraría aún más en el premiado. En verdad, la presencia en el acto de la Princesa o/y del Rey lo habría realzado y habría aumentado la importancia y el prestigio del premio y del premiado, y en última instancia de Navarra. Sin esas presencias, el Premio queda devaluado a una cosa provinciana y poco importante, y el premiado igualmente. Y lo mismo Navarra. Los socialistas propician una Navarra mediocre, devaluada, sin prestigio en España. Los mediocres necesitan entornos de mediocridad para no quedar en evidencia y desacreditados.
El motivo que han aducido es tan idiota que suena a totalmente falso. Seguramente la no invitación se deba a un combinado de tres motivos, todos impresentables. En primer lugar, si vienen la Princesa o/y el Rey, son ellos los que más brillan en el acto y entonces Chivite ocupa un lugar secundario. En cambio, si no vienen, ella es la que brilla. El egocentrismo de Pedro Sánchez se ha contagiado a la sucursal navarra del PSOE. En segundo lugar la exclusión de la Princesa y del Rey encaja muy bien con el irresponsable coqueteo que el PSOE se trae (desde Zapatero) con el republicanismo, con el abandono del pacto de la transición y con el guerracivilismo (Memoria Histórica). Parecen ignorar que destruir es fácil, pero construir algo que funcione es difícil. Juegan de manera irresponsable con fuego. Y en tercer lugar, el rechazo a la presencia de la familia real española en el acto complace a los socios aberzales de Chivite, a los que debe el estar sentada en el sillón. Si vienen la Princesa o/y el Rey de España y son bien recibidos, se transmite el mensaje de que Navarra es y quiere seguir siendo española, pero si no vienen no se transmite ese mensaje y entonces Barkos, tutora de Chivite, queda satisfecha con su docilidad. Como la tutora estaría aún más satisfecha si se invitase a Urkullu al acto, no es descartable que nos den una sorpresa. El lema del actual socialismo navarro no es ni el conocido “todo por la patria” ni “todo por Navarra”, sino “todo por el Sillón”.