El despropósito de talar árboles
Publicado el 06/09/2020 a las 09:32
Los casos más recientes de la barrabasada que a los Ayuntamientos y Gobierno de Navarra les gusta perpetrar han sido en el barrio pamplonés de la Chantrea y en Monreal. Lo que viene siendo habitual: talar árboles sanos, de muchos años, frondosos, de los que dan oxígeno, sombra y albergan vida animal. ¿Para qué? Para nada, por capricho casi, o desde luego por cabezonería y desidia.
Tanto el Ayuntamiento de Pamplona como el Departamento de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra han dado más o menos la misma explicación: la tala estaba en el plan establecido y el plan es correcto. A efectos legales, no lo dudo. Pero a efectos razonables, no lo es. La revista Time acaba de publicar que un millón de árboles serían necesarios para revertir la situación de asfixia colectiva en la que se encuentra el mundo. Pero eso no va con Navarra, o desde luego, con sus gobernantes, que se ponen todo tipo de medallas en energías renovables, sostenibilidad ambiental, eficiencia energética y no sé cuántos discursos hueros más, para luego, en lo más elemental (conservar la riqueza natural que ya tenemos), destrozarla.
¿Creen acaso sus ilustres luminarias que los árboles que talan volverán a crecer en esos retoños que plantan, cuando los plantan, que los vándalos rompen cada sábado noche (ahora con la pandemia suele ser los viernes por la tarde; la avenida Bayona, sin ir más lejos, da fe de ello cada fin de semana)? ¿Creen que esos árboles pequeños, ralos, que no arraigarán, sustituyen a árboles fuertes y jóvenes todavía para la vida de un árbol, frondosos y en perfecta integración con su entorno? Bueno, pues si ese es su criterio y tienen responsabilidades medioambientales, deberían dimitir, porque demuestran ignorancia supina a la par que desidia altiva. Tenemos una riqueza ambiental maravillosa que, precisamente porque nos hace vanagloriarnos, nos la estamos cargando, la estamos descuidando, la estamos arrasando. Y quien considere mi punto de vista alarmista, que piense en todas las alarmas que nos hemos tomado a choteo, empezando por la de la Covid-19.
Los árboles son los guardianes de los ecosistemas, también de los urbanos. Y talarlos sin ton ni son, como hace el Ayuntamiento de Pamplona, no se compensa con nada: son salud. ¿Se compensa con algo material la falta de la misma? No cerremos los ojos a lo que está ocurriendo: nos creemos la región más verde de España y vamos tirando árboles para poner qué, cemento y molinos de viento. El primero lo justificamos como se puede y el segundo se justifica solo. Pero esto, ¿nos exime de salvaguardar lo que deberíamos atesorar como bien máximo? Tenemos unos gobernantes que no parecen entender demasiado de la realidad concreta y se escudan en los papeles de planes y proyectos que darán bienes futuros que no justifican de ninguna manera lo que hacen gratuitamente con los árboles: talarlos con una frivolidad absoluta. Sin razones, porque es más fácil, simplemente. Se trata de obras que bien se podrían integrar con los árboles, pero hacerlo y conservarlos es más difícil, más laborioso y más caro. Y eso, ya se sabe que al ramplonismo político, le resulta demasiado esfuerzo.
Ayuntamiento y Gobierno, cuidad los árboles. Nos importan a muchos ciudadanos y ciudadanas. Y cuidad los que ya existen. No os escudéis en nuevas plantaciones porque una cosa no quita la otra: de hecho, las nuevas plantaciones son un parche cutre que pretendéis que os descargue de las meteduras de pata de cargaros los que ya existen. Es vuestro deber y más en un contexto en el que todos los expertos abogan por mantener ecosistemas y fomentar las plantaciones masivas, incluido un cinturón verde alrededor de Madrid. ¿Somos aquí tan soberbios, nos creemos tan sobrados como para hacer justo lo contrario, la barrabasada de talar árboles tan necesarios de forma tan trivial? Parece que sí. No seamos zoquetes tan empecinados, por favor.