Doctor
Actualizado el 09/08/2020 a las 09:09
Adiós, España, adiós Tengo, lamentablemente, más de 40 años y he sido testigo, emocionado como todos los españoles, de la vida de sacrificio al servicio público del Rey, todavía, emérito. Todos sabíamos también de la vida disoluta que en privado y discretamente gozaba. Sospechábamos, siendo la monarquía más pobre de Europa con menos de ocho millones de euros al año, que complementaba su asignación con comisiones y siempre era invitado, todo incluido, en sus salidas sociales. Lo que no entiendo es su salida de España. Podría haberse trasladado a un piso fuera de la Zarzuela en Madrid o en la cosmopolita Sangenjo para seguir navegando. El ejemplo de la huida imposible del malhadado director de la guardia civil Roldán nos enseñó que el mundo es pequeño si huyes de la justicia y la tripulación a Marte ya está minuciosamente seleccionada. Volver esposado por una orden de captura internacional si las investigaciones suizas y españolas se convirtieran en procesos con sentencia condenatoria sería lo peor para él, su hijo el Rey y su nieta Leonor. Al final, como en el mundo artístico, vales lo que vale tu última obra y las últimas acciones del monarca emérito ensombrecen un magnífico legado público.