A San Fermín, patrono
Publicado el 04/07/2020 a las 12:53
Con independencia de que haya Fiestas en Pamplona, el 7 de julio se celebra la festividad de San Fermín, Patrono de la Diócesis de Pamplona, y es lógico que, adoptando las medidas necesarias por la pandemia del Covid-19, la Iglesia celebre las ceremonias religiosas de las Vísperas, de la Misa Solemne y de la Octava, como lo es, también, que dadas las circunstancias especiales que vivimos, se suprima otra ceremonia religiosa como es la Procesión del día 7. Si San Fermín fuera en abril, como sucedió con la Semana Santa, todas esas ceremonias tendrían que haberse celebrado a puerta cerrada y sin fieles. Ahora estamos en julio y tendrán que tener el aforo que esté establecido para la Capilla del Santo y para la iglesia de San Lorenzo, al tiempo que se deberán adoptar el resto de medidas que han sido establecidas por las autoridades sanitarias.
No entiendo el revuelo que se ha organizado entre los grupos municipales que no forman parte del equipo de Gobierno (PSN, Geroa Bai y EH Bildu) porque la autoridad eclesial haya invitado a ellas al Ayuntamiento y que el servicio de Protocolo de éste, como hace habitualmente ante una invitación, les haya preguntado a los corporativos si asistirán o no. Porque es normal que si esas ceremonias se van a celebrar a ellas acuda la Corporación Municipal como representante de la ciudad de Pamplona y que se desplace hasta allí por el mismo procedimiento que lo hace a la función de Vísperas desde que se suspendió la Marcha o “Riau-riau”; es decir, desde sus domicilios, en coches. Otra cosa distinta es si van con el traje de gala o si deciden acudir vestidos de calle, como será lo más apropiado dadas las actuales circunstancias. Ahora bien, si asiste, como esos ritos se celebran en la Capilla de San Fermín, que es propiedad del Ayuntamiento, en ella deberá ocupar el lugar que le corresponde. Eso sí, guardando las distancias que por el Covid-19 están establecidas y… con la mascarilla en la boca.
Creo que, en estos momentos, cuando el día 5 se cumplen 40 años de la sanción por el Rey de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, no es preciso recordar que en ella se estableció el derecho que todos tenemos a poder practicar los actos de culto de nuestra propia confesión y a no vernos obligados a acudir a los de aquellas que sean contrarias a nuestras convicciones personales. Por tanto, los corporativos saben que tienen plena libertad para asistir o no a esos oficios. Aunque, por las declaraciones de los portavoces de esos tres grupos de la oposición, que este periódico recogía el pasado día 1, me da la impresión de que lo único que les preocupa es la imagen, porque solamente hablan de “la foto”, del “lugar privilegiado y reservado” o de “sentarse en la primera fila”. Y, tengo que confesar que me causa hilaridad ver al anterior alcalde diciendo que “no podemos participar en la agenda de otra institución”. Decirle al señor Asiron, ¿qué es lo que hace cuando participa en la Procesión por las calles de Pamplona?
Este año no hay Sanfermines y, por eso, como nos recomienda el propio Ayuntamiento, no debe haber ni celebraciones en grupo ni saludos efusivos, pero otra cosa es rezarle a nuestro Patrono para que nos eche su “capotillo” ante las graves crisis sanitaria y económica a las que nos enfrentamos y es normal que en esas ceremonias religiosas que se van a celebrar en su honor esté nuestra Corporación Municipal. Y los miembros de esta, como siempre, saben que tienen total libertad para ir o no. ¿Dónde está el problema?