Dudas

Luis Cabaneiro Santomé|

Actualizado el 01/07/2020 a las 17:28

Le decían que el mundo se movía por humanidad mientras le daban besos, como era normal, a un zagal de su edad ; pasó el tiempo y se creía los besos de su madre pero, algo menos, los halagos de la humanidad ; pasó más tiempo y ya no dudaba ni de los besos ni de la humanidad por que había vivido lo suficiente para que todo le diera igual ; había descubierto que la existencia se cubre de niebla cuando ves, claro y al fondo, el principio o el final, y que, sí merecía la pena luchar por medrar, ¿por qué te ves tan pequeño cuando, rico y poderoso, se acerca el humilde final?. Pero sí, no mentían cuando, de zagal, me decían que merecía la pena vivir, y que, el sentido que buscaba cada mañana cuando miraba al cielo, estaba, en realidad, a mi lado, en la mesa de aquel bar, en el pausado paseo de dos vidas que se unen para aguantar, las penas de la ruina o las alegrías de la Costa del Sol ; y, ahora, tiene que ser el corazón, del que nunca me fie por ser complicado, por noble y por traidor, el que me confirme que tenía yo razón cuando me decían de zagal que buscara la felicidad en el dinero y yo la busqué de hombre al lado de mi mujer.

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