Terror dominical
Actualizado el 17/06/2020 a las 08:10
Cuando lo veo, Presidente, analizar ante el atril dominical los pasos a seguir para la recuperación y alude a que los problemas financieros que tocará afrontar se abordarán, poco a poco, sin prisas y en su momento, me recuerda al padre de familia resignado a llorar por carecer de trabajo para sudar que, sobrepasado por los problemas que acechan la economía familiar, mira al cielo abandonado ya a su suerte y se pone en manos de la providencia para tranquilizar a los suyos : todo saldrá bien, no os preocupéis, es cosa de días que regrese la normalidad. Son inquietantes sus palabras, así que, cruce, si quiere, los dedos con fuerza y no los mientes si cree que así no llegarán pero, absténgase de calmarnos de modo tan paternal por que, cada vez que lo intenta, aún esperanzados durante toda la semana en que nos espera un buen futuro, nos entra, señor Presidente, el canguele dominical.
