Mascarillas y personas sordas
Publicado el 14/06/2020 a las 08:55
El pasado 31 de mayo se publicó en este Diario una noticia que, con el titular “Mascarillas y sordos, suma imperfecta”, abordaba las dificultades para la comunicación que están encontrando las personas sordas durante el estado de alarma generado por el coronavirus, centrándose en las dificultades que suponen el uso de las mascarillas para las personas sordas que utilizan la lengua de signos para comunicarse y olvidándose de las personas sordas que se comunican oralmente, como si estas no tuvieran ninguna dificultad en estos momentos. Desde la Asociación Eunate de familias de personas sordas de Navarra nos gustaría hacer algunas aclaraciones hechas en dicho artículo. Primeramente, manifestar que los datos aportados sobre nuestra asociación no son correctos. Nuestra Asociación está compuesta por 128 familias y en total el número de personas sordas en el seno de las mismas son 121 (niños y adultos) y no las 40 que cifraban en el artículo. Agradeceríamos que antes de dar datos sobre nuestra entidad contactaran con nosotros y con todo gusto les atenderemos. En segundo lugar, se habla de las personas sordas de nuestra Asociación como “la mayoría, niños y jóvenes con implantes cocleares”. Nos gustaría matizar que en nuestra Asociación hay tanto adultos como niños y jóvenes y su modo de comunicación se corresponde al dato que recoge acertadamente su artículo, el 97% de las personas sordas comunican mediante lenguaje oral. Para ello la mayoría utiliza diferentes tecnologías, como son los implantes auditivos (cocleares, osteointegrados…) o audífonos.
Por último, aclarar que el colectivo de personas sordas que utiliza la lengua oral como sistema de comunicación también está encontrando importantes dificultades en estas fechas. Además de las provocadas por el uso de las mascarillas para poder realizar lectura labial también utilizada por ellos, se añade la distancia de seguridad con el interlocutor y se suma la barrera que suponen las mamparas, dado que amortiguan el volumen de recepción del mensaje hablado y entorpecen la inteligibilidad del habla. Dificultades crecientes cuanto más contaminado por el ruido ambiente se encuentre el entorno en que se instalen.
Por este motivo, el uso de estos elementos en cualquier tipo de recinto, en particular cuando se trate de espacios de concurrencia pública y/o de atención a los ciudadanos o de prestación de cualquier tipo de servicio público, se debe acompañar de la instalación de bucles magnéticos, que faciliten la comunicación directa reduciendo el ruido ambiente y acercando la voz directamente a la persona sorda a través de sus prótesis auditivas. La instalación de estos dispositivos supone además cumplir con la legislación vigente en relación la accesibilidad universal eliminando barreras para la comunicación y la información para las personas sordas, especialmente de aquellas que son usuarias de prótesis auditivas y comunican en lengua oral. Así pues, cualquier medida que se tome tendrá que tener en cuenta a todo el colectivo de personas sordas (tal como se recoge en la Ley 27/2007 de lengua de signos y medios de apoyo a la comunicación oral), que durante esta pandemia está viendo conculcados algunos de sus derechos fundamentales.
