Conocerse
Actualizado el 07/06/2020 a las 16:17
Algunos sobreviven al límite con el agua al cuello, otros, al límite de la decencia con el culo al aire. Entre medias existen otras personas cuya personalidad les permite luchar por la fortuna aún a riesgo de perder la vida, aunque nunca la vergüenza ni la libertad ; hechos de duro acero naval se permiten hacerse a la mar en medio de escalofriantes marejadas, con olas que semejan el fuego infernal, buscando siempre arribar a buen puerto, a Puerto Banús, aunque a veces, es verdad, se pierden con el temporal ;otros, hechos de una pasta más normal pero, sin llegar a ser de cacao, lo que les haría perder, aparte del rumbo, la dignidad, navegan desorientados por una conciencia extrema que les avisa de tempestades, que no son tempestades sino marejadillas y que les hace evitarlas todas con tal de arribar a cualquier puerto, evitando también la posibilidad de progresar al ver la tenebrosa Bahía de Alcatraz donde solo estaba Moratalaz un día de niebla. No se trata de venirse abajo por marejadillas que no molestan a nadie, te afianzan como intrépido aventurero y te dan seguridad personal sin restarte libertad, aunque tampoco se trata de desfasar haciéndose a la mar con tremendos temporales solo accesibles a la temeridad de toreros que desayunan a la mesa con corpulentos Miuras aún a costa de una indigestión civil o penal que puede acabar muy mal. Cada uno tiene su carácter, ni más, ni menos ; desayunar con Juanito en el bar o con el famoso "Torpedo de Cuba" en el ruedo, es nuestra elección.
