Pena ante la pérdida
Publicado el 22/05/2020 a las 08:19
“El fallecido en el incendio forestal de Los Arcos se encontraba podando árboles en un olivar de su propiedad”. Cuando leí la noticia, lo primero que se me ocurrió fue encomendar su alma al Señor: no pensé en su ideología ni en su condición social; solo en que es un persona trabajadora que realizaba un trabajo en servicio a los demás, en preparar su olivar para que su fruto final, el zumo de oro, pudiera sazonar la comida de sus prójimos y, además, se trata de un paisano mío, cuyo pueblo conocí de estudiante y que, no tan lejanamente, visité con una excursión de socios del Hogar Navarro para conocer su iglesia, la localidad, sus bodegas y su, entonces, espectacular granja de avestruces. Por todo ello he sentido pena de su muerte en acto de servicio, y he elevado mi oración en compañía de San Francisco Javier, de San Fermín y de Santa María de los Arcos, en plena ruta del Camino de Santiago. Que descanse en paz en medio de tan singular y excelsa compañía. Y gracias por su sacrificada entrega.
Juan Remón Eraso