Réquiem por los informativos españoles
Actualizado el 19/05/2020 a las 15:04
Estar confinada en casa me ha forzado a asistir a un espectáculo que ya intuía incómodo. Darse una vuelta por algunos informativos es hoy por hoy un desafío a la paciencia. ¿A quién puedo expresar mi desesperación por esos sumarios de 10 minutos tras los cuales ya no tiene sentido quedarme a ver el resto del informativo? ¿Por qué se abusa de conexiones en directo irrelevantes y de una calidad técnica y editorial baja? No es tan difícil editar reportajes con un mínimo de sentido narrativo que no caigan en los estereotipos mas básicos y simples de producción y edición de noticias. Y sobre todo: ¿Por qué chillan presentadores y reporteros? Por qué nos hablan con ese tono de carrusel deportivo y de cotilleo de sobremesa? Los informativos en este país han confundido la tecnología con el exhibicionismo low cost, la opinión con la manipulación, la cercanía con el exceso, los hechos con los deseos de quienes los manipulan desde un sillón. Me acuerdo con tristeza de Joaquín Arozamena, Jesús Hermida, Concha García Campoy o Manuel Campo Vidal. También de Rosa Maria Calaf o Arturo Perez Reverte. Si la televisión es el espejo de nuestra sociedad, urge una reflexión profunda sobre lo que somos y lo que queremos ser.