Movilidad sostenible: ¿Volveremos a lo mismo? Buen momento para reflexionar
Publicado el 08/05/2020 a las 12:57
Hace tiempo que se viene hablando mucho del cambio hacia una movilidad sostenible a largo plazo que no suponga ni tanta contaminación ni otros inconvenientes como atascos, atropellos, ocupación de espacio público, ruido, sedentarismo, etc. Me encuentro actualmente en el proceso de defensa de mi tesis doctoral, que he realizado en la Universidad Pública de Navarra e indaga sobre temas relacionados con la transición hacia una movilidad sostenible desde un punto de vista sociológico. Quien esté interesado puede encontrar en una carta al director anterior publicada en este mismo diario y con título “El cáncer de la movilidad urbana” (9 de marzo de 2018) una breve explicación de qué considero como lo más perjudicial para nuestra movilidad urbana. Lo llamemos cáncer, virus por usar una palabra que ahora está en boca de todos o simplemente problema, en esa otra carta explico que en términos de movilidad sostenible el “autosolismo por defecto” es seguramente la peor de las opciones para movernos en el día a día. Con ello me refiero al hábito de usar el coche para prácticamente todo yendo solos. Nuestra ciudad y la Comarca presentan una clara dualidad: para las distancias cortas generalmente se elige caminar y para las distancias largas generalmente se elige conducir. Lo primero es claramente positivo, lo segundo es algo que hay que cambiar. El uso de las alternativas al coche, como son el transporte público, la bici y otras opciones, es preocupantemente minoritario en esta zona. ¿Por qué retomar ahora este tema? Entiendo que una de las pocas cosas buenas que nos ha traído la crisis del virus es, entre otras, ver el impacto positivo de reducir el uso masivo de coches en la ciudad. Estamos viviendo estos días con menos ruido, menos miedo a ir en bici, con un aire más limpio, etc. ¿Volveremos a lo de antes cuando acabe esta crisis del virus? Este es un buen momento para reflexionar sobre ello. Como comento en la carta anterior, no me considero un radical de la movilidad sostenible, así que no pretendo convencer a nadie de que no use nunca el coche. Simplemente, creo que en lugar de conducir nuestros coches “por defecto” deberíamos plantearnos cada decisión, pensar si podríamos apostar por otra opción, y tratar de aportar nuestro grano de arena cuando veamos que es factible usar una alternativa. La suma de todas esas decisiones es la que puede dar lugar al cambio progresivo, más allá de todo lo que pueda hacerse por la promoción de la movilidad sostenible desde entidades públicas e incluso privadas.