Vergüenza ajena

Javier Goicioa|

Publicado el 06/05/2020 a las 08:09

En el transcurso de estos largos días, donde los primeros han sido un tanto anodinos, nos los tomamos entre descanso y como de vacaciones, en definitiva un tanto raros. En la trayectoria de la vida normal, nos habíamos programado el devenir de nuestras actuaciones diarias, habíamos caído en el costumbrismo y la rutina diaria, hasta que ha llegado este momento.

Pero qué distinto es ahora sin esa rutina, ahora van apareciendo los problemas del resultado de una situación anómala. Después de tantos días bombardeados por las noticias de los acontecimientos, el cerebro y el espíritu comienza a trabajar por su cuenta, unos asumimos las directrices que nos recomiendan, otros hacemos de nuestra capa un sayo, otros intentamos sacarle partido y los últimos hacer leña en el árbol caído. El día 10 de marzo, por la radio, seguí la sesión parlamentaria donde el Gobierno informaba de lo que hasta ahora había ocurriendo, y las medidas que se habían decidido tomar. No se trata de tomar partido o defender o criticar y menos aun valorar las decisiones tomadas, puesto que son temas tan serios que no alcanzaremos a saber cuál hubiese sido el mejor camino.

Sí que podemos sacar conclusiones de lo que hemos escuchado a nuestros representantes. Bochornoso, qué poca solidaridad, qué derrotismo, qué manera de hacer leña en el árbol caído... que ya han pasado las elecciones, que nuestros votos no les amparan para todo. Los que escuchamos las noticias somos el pueblo que está sufriendo una situación extraña el que menos, el que más se le está muriendo un muy allegado, que no le va a poder acompañar en sus últimos momentos, o en el peor de los casos que me estoy muriendo. Qué pena de esta nuestra generación, a qué hemos llegado, parece que estamos hechos de hierro y como tal a base de fuego y a duros golpes. A estas alturas del partido se supone que todos deberíamos empujar el carro en la misma dirección para sacarlo del fango, claro que empujamos para que se nos vea que estamos ahí pero para que se mantenga donde está o quizás se hunda más. ¿Cómo se puede estar en un plan tan derrotista en estos momentos? ¿Qué conclusiones hemos de sacar de estos actos? Cuando hay tanta necesidad de ayuda que mientras unos se están debatiendo entre la vida y la muerte, otros trabajando como verdaderos mulos dejando su propia vida, otros haciendo leña en el árbol caído como decía antes... Solamente por el respeto que merece el pueblo que sufre, los difuntos innecesarios y los que se están dejando la vida por nosotros. Que tengan en cuenta que estas acciones se van agregando en su currículum, el pueblo no olvida, lo mismo para bien como para mal, se deben todos a sus hechos y todo tendrá una lectura en su momento.Pero ahora a trabajar todos juntos que el pueblo les necesita.

Por cierto, cuando las cámaras de televisión pasan por el Hemiciclo se ve prácticamente vacío, me hago dos preguntas: una, para qué tanto espacio vacío y la segunda, ¿donde están los calienta sillas que deberían ocuparlas? Porque en estos momentos tan delicados los sanitarios y personal de servicio acuden a trabajar en jornadas maratonianas, poniendo en peligro su integridad. Ellos también deberían estar al pie del cañón en momentos tan delicados, tomad las medidas necesarias pero a trabajar, ¿o es que no son necesarios? Porque cobrar... ¿o lo dejan para la investigación? La verdad es que se siente vergüenza ajena, los unos por la supuesta inoperancia y los otros que a toro pasado...

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora