Residencias de ancianos en Navarra
Publicado el 03/05/2020 a las 13:41
A causa del Covid-19 están saliendo en prensa, radio y televisión, no sólo el número de fallecidos, si no en algunos casos, el maltrato de ancianos en residencias de todo España. Por ello algunos medios hoy ponen en tela de juicio el funcionamiento y los servicios prestados en las mismas, dudando de si se impone el negocio sobre la buena atención. Refiriéndome a Navarra. Cumpliendo el Decreto Foral 209/1991, de 23 de mayo que desarrolla el Régimen de Autorizaciones, Infracciones y Sanciones en materia de Servicios Sociales (con sus posteriores correcciones), así como la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, conocida como Ley de la Dependencia, es más que suficiente para que los cuidados y atenciones a las personas atendidas en nuestras residencias cumpla con todas sus necesidades y derechos.
Para quienes dicen que la residencia debería ser el hogar del residente, el propio Decreto así lo considera cuando dice: “considerar como domicilio propio el centro en el que resida”. (Capítulo IV, Artículo 13. 3 b). No son como hoteles, como algunas personas dicen. Son centros de Servicios Sociales regidos no por Turismo sino por la Consejería de Asuntos Sociales con sus respectivas Leyes y Decretos pertinentes. Y sin duda, es su propia casa. Pedir y exigir a la Consejería respectiva y a sus funcionarios que respeten y apliquen la Ley 39/2006, con rigor y no permitan, como han permitido, valoraciones de dependencia hechas por las propias residencias. La Ley en su Artículo 28-6 dice: “los servicios de valoración de la situación de dependencia, se efectuarán directamente por las Administraciones Públicas no pudiendo ser objeto de delegación, contratación o concierto con entidades privadas”. “El procedimiento de valoración se iniciará a petición del interesado o su representante”. Art. 28-1 de dicha Ley. Pido que después de esta pandemia, los mismos medios que ahora se preocupan de estos ancianos se hagan eco de las quejas y reclamaciones silenciadas por la Administración. Serían de gran ayuda para los derechos de los ancianos. Y desde aquí un homenaje a la Comunidad de hermanas de la Caridad de la residencia de Falces, que han dejado su vida por ellos.