De mayor quiero ser doctora

Carla Acedo Carrera|

Publicado el 02/05/2020 a las 08:33

En estos días está siendo muy reconocida la labor de los sanitarios que se han convertido en auténticos héroes de nuestra sociedad. Pero no debería ser necesario llegar a situaciones extremas como estas para reconocer aquello que estos profesionales realizan ahora y siempre. Me llamo Carla y tengo tres años y medio. El 2 de abril de 2019, fui a la consulta del doctor Manrique, y nada más entrar me dijo “Pero, ¿qué le pasa a este bombón?”

En ese momento no le oí, pero mis papás sí oyeron lo que no querían escuchar: yo ni oía ni oiría por medios naturales. Mis padres se trasladaron de Ávila a Pamplona para que él pudiera verme y solo necesitó eso y hacerles un par de preguntas para emitir, sin errar lo más mínimo, su diagnóstico. Un mes después, hace hoy un año, tras realizarme en tiempo récord todas las pruebas pertinentes, el doctor Manrique me operó colocándome implantes cocleares, planificando hasta el más mínimo de los detalles, para que todo saliera; bien no, perfecto.

Posteriormente, le recuerdo nítidamente entrar en mi habitación, con ese halo de humanidad que desprenden los que no se dan importancia siendo los más importantes del mundo, con la majestuosidad de aquellos en cuyas palabras se refleja su talento, y en su mirada su alma. Era sábado, no tenía por qué estar por allí pero quiso venir a verme y encontrarme con el “fonendo” puesto en aquel lugar convertido, por unos días, en nuestro pequeño hogar que se hizo más acogedor gracias al cariño y la profesionalidad con que allí fuimos tratados. Me encontró con el fonendo en aquella habitación de hospital porque saben, yo de mayor quiero ser doctora.

Durante este año he estado aprendiendo a escuchar lo que por medios artificiales puedo oír. Créanme, oír es precioso para el que escucha. Ha sido un año duro, de mucha rehabilitación y logopedia, sigo mirando a la boca a las personas que me hablan, a veces me invento cosas, otras no interpreto lo que me quieren decir. Aun así, mis papás dicen que estoy evolucionando muy bien, que hice de Virgen María en la función de Navidad; que ya digo de pie en la pizarra de clase delante de mis compañeros, como si yo fuera la profe, las propiedades del agua; que ya puedo mantener una conversación casi normal...

Pero, sobre todo, que soy una niña tremendamente feliz, y todo ello gracias al doctor Manrique. Como él les dijo a mis papás, es un camino que hay que recorrer. En ello estamos, será un camino arduo, exigente y de mucho esfuerzo y sacrificio, pero lleno de motivación por superar todas las adversidades que me encuentre. Porque estoy segura de que lo conseguiré: sí, eso que están pensando, que de mayor quiero ser doctora.

Todo ello se lo debo al doctor Manrique. Al director de Otorrinolaringología de la Clínica Universitaria de Navarra, un referente internacional en el terreno de los implantes cocleares que habló claro a mis padres y actuó con la discreción y el acierto que solo se pueden permitir algunos genios, aquellas pocas personas capaces de obrar milagros y explicar aquello que hacen para que los otros lo entiendan.

Y lo entendimos. Ahora seguimos dando pasos también con la ayuda del servicio de Audiología de la CUN sabiendo que, como él nos dijo en tono tranquilo, nos acercan a nuestro destino. Muchas gracias de corazón.


Carla Acedo Carrera en representación de la familia Acedo Carrera.

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