Absurdos laborales

Ramón Zabalza Dallo|

Publicado el 02/05/2020 a las 08:35

Soy funcionario del Ayuntamiento de Pamplona. Desde hace más de 20 años desempeño mi trabajo en el Servicio de Jardines, ahora en calidad de encargado del grupo de Taconera. Como se pueden imaginar, la inaudita situación social ha tenido un impacto extraordinario en nuestro desempeño. Entendiendo las naturales torpezas que pudo cometer la Gerencia del Servicio al comienzo de esta situación, dado lo inusitado de esta experiencia para la cual nadie estaba preparado, pasados casi dos meses, y habiendo habido en nuestra plantilla dos casos positivos en Covid 19, seguimos sufriendo con perplejidad algunas situaciones que el servicio pretende que cumplamos.

En primer lugar, se podría discutir el carácter esencial de nuestro trabajo dado que no somos un gremio de primera necesidad. Aún todavía aceptando que tengamos que trabajar y cumplir con nuestras obligaciones por las cuales cobramos un sueldo. Creo que las medidas adoptadas son francamente insuficientes y están llenas de unas incertidumbres que nos pueden poner en grave riesgo a nosotros y a nuestras familias. El hecho de desplazarse en los vehículos de forma unipersonal, mantener una distancia prudencial, usar mascarilla y las medidas de higiene reglamentarias, se contradice con que nos prohíban utilizar los vestuarios, obligando al personal a ir y venir del trabajo cambiado desde casa y lavar la ropa en el domicilio. Se debería tener en cuenta que las entradas y salidas se efectúan escalonadamente cumpliendo los dos metros de distancia recomendados, en un vestuario de grandes dimensiones llegando a estar solo de dos a cuatro personas a la vez.

Nuestro trabajo se desarrolla como se pueden imaginar, en la calle. Mejor dicho, en la tierra. Así, nuestro uniforme está sujeto al estado del suelo, de la meteorología y de la actividad se vaya desarrollando cada día. También las botas y ropa se ensucian de tierra, hierbas y excrementos caninos en el mejor de los casos.

Con todo esto, y sumando el hecho de que es un trabajo mayormente físico en el que se suda o pasa frío, no entiendo, o entendemos porque es un sentir compartido por la plantilla, que se nos obligue a trabajar sin que se nos permita un aseo posterior y no se nos habilite un lugar digno para cambiarnos, habida cuenta, además, que podríamos meter en casa el famoso coronavirus u otros de índole diferente en tanto estamos en continua “relación” con la “naturaleza”. Por otro lado, los vehículos utilizados no son posteriormente desinfectados como sí ocurre con los pertenecientes a los de Policía Municipal.

Para terminar, quisiera sirvan estas letras para que la autoridad competente revise su postura teniendo en cuenta la cerrazón demostrada hasta ahora para discutir todos estos aspectos.


Ramón Zabalza Dallo, Encargado de jardines Taconera.

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