Derecho a elegir como
Actualizado el 25/04/2020 a las 08:35
Derecho a elegir como “vivir” Desde hace más de un mes España está en estado de alarma. Una situación que está afectando a nuestros derechos y libertades más fundamentales, como el de circulación o reunión, siendo esto más propio de un estado de excepción que de un estado de alarma. Numerosos juristas ya han dicho que esto no debería ser así, pero parece que da igual, impera la norma que es por nuestro “bien”, el gobierno apela a nuestra responsabilidad, pero por si acaso no lo somos nos “castiga” con multas o sanciones ejemplares. Entiendo que esta es una situación “excepcional” y que debe ser muy difícil de gestionar, pero desde aquí quiero reivindicar mi derecho a vivir sin miedo. No quiero que el gobierno decida más cosas por mí. Si soy lo suficientemente responsable para “trabajar” y pagar mis impuestos, ¿por qué no lo soy para saber si puedo pararme en la calle a hablar con alguien o abrazar a un ser querido? ¿Por qué el gobierno tiene que decidir por mi cuándo debo hablar, dónde debo comprar o incluso despedirme de un familiar? Porque además muchas de estas situaciones se basan en suposiciones. No sabemos si estás contagiada, ni yo ni la otra persona, nadie nos ha hecho el test, pero por “si acaso” lo prohíbo y si no me obedeces, te sanciono. ¿Es esto lo que queremos? Bajo la idea de “protegernos” se han cerrado páginas en Internet porque supuestamente no dan información “fiable”, se ha aprovechado para recortar derechos a los funcionarios por decretazo y sin preguntar a nadie, se nos impide dar un paseo, hablar con alguien en la calle o pasear a ambos padres con sus hijos. Si hace unos meses se hablaba del derecho a “morir dignamente”, yo reclamo desde aquí mi derecho a “vivir dignamente”. Con medidas preventivas sí, pero sin miedo, sin sanciones, y sin restricción de derechos y libertades. Pido que no se tomen más decisiones apresuradas que limitan nuestros derechos, que los decretazos sean decisiones consensuadas por todos los partidos políticos, que los ciudadanos defendamos nuestros derechos y libertades más fundamentales y sobre todo que tengamos “libertad” para decidir cómo queremos vivir, si no nos la quitan también.