Para la historia
Actualizado el 11/04/2020 a las 17:32
Estamos viviendo un momento único, irrepetible, histórico; aparentemente eterno con momentos continuamente agridulces. Con alegría por la recuperación de un gran soldado, con la pena inevitable por la caída de uno de los nuestros y con la rabia de la injusta victoria de nuestro enemigo más temido. Todo junto, todo revuelto. Incertidumbre. Nunca antes habíamos sentido este destrozo humano, jamás hemos sentido este desgarrador sentimiento. No sé cómo terminará este combate, igual perdemos más de lo que pensamos que vamos a perder. Igual me pierdes tú a mi o yo a ti. Igual me echas de menos o yo a ti. Puede que no me hayas dicho todo lo que quieres o yo me he callado demasiado. Igual pasamos a la historia sin un “te quiero” salido por nuestra boca y, ahora, es lo que más hace falta. Un “te quiero” puede resucitar el corazón de aquellos enfermos que ya están sin vida antes de que se quede sin ella, pues le han arrebatado de cuajo a sus seres queridos: su vida entera. Antes de ser aislado, antes de llegar al terrible final ya está muerto. Demasiado triste, completamente inhumano. Por eso hoy, me gustaría pasar a la historia recordando a las víctimas; recordando cada lágrima derramada, por esas manos temblorosas incapaces de soltar a las otras que agarra con fuerza, por el abismo que separará a esas personas que tanto se quieren, por esos corazones rotos para siempre. Quedémonos con la emoción, con la intensidad, eso es lo mejor del ser humano. Quedémonos con los recuerdos más bonitos de cada persona a la que apreciamos. Eso es lo que debe pasar a la historia. El amor.