Entre aplausos

Alberto Pérez Martínez|

Publicado el 21/03/2020 a las 08:27

Desde el inicio del aislamiento para frenar la pandemia del coronavirus, la iniciativa de la población de salir a las ventanas y balcones a las 20 horas para aplaudir la labor que está realizando nuestro colectivo nos emociona y nos anima a seguir trabajando. Sin duda agradecemos este gesto y el apoyo que nos transmite, pero necesitamos además un esfuerzo extraordinario.

El objetivo prioritario ahora es frenar de forma efectiva la velocidad a la que se extiende la pandemia. No es este el momento de analizar las causas que nos han llevado a esta situación, ni juzgar las decisiones tomadas por nuestros dirigentes sanitarios. ¡Ya tendremos ocasión! Ahora se impone analizar lo que ya ha sucedido en otras comunidades y países que nos preceden en el tiempo, aprender de ellos y prever las necesidades y los medios para satisfacerlas. Por el momento no hay recetas mágicas, sólo cabe cumplir estrictamente las medidas de protección y exigir a todos, sanitarios y población general, un comportamiento disciplinado y responsable.

Es un hecho que la exigencia del Covid19 ha llevado a la sanidad, en todas partes, a una grave carencia tanto de recursos sanitarios materiales (que ya empezamos a ver aquí) como humanos. Los profesionales sanitarios tenemos problemas para disponer de los medios de protección adecuados y suficientes. Si no tenemos la defensa precisa no solo se infectarán y caerán enfermos los trabajadores de la salud, también se convertirán en vectores infecciosos (como ha sucedido en Italia) extendiendo el coronavirus a los usuarios que atiendan. Todo ello no hará más que empeorar la situación.

Cuando los profesionales experimentados empiecen a escasear, la Administración tendrá que recurrir a estudiantes, sanitarios jubilados o licenciados sin especialidad. Estos compañeros van a verse en primera línea de lucha en condiciones mucho más difíciles que aquellos a los que suplen. Por todo ello y además porque aún no existe vacuna específica ni tratamiento que haya demostrado efectividad, las únicas medidas eficaces son el seguimiento de los protocolos, el aislamiento domiciliario, el uso de equipos de protección individual adecuados y demostrar un comportamiento responsable.

La medida básica que debemos cumplir de forma imperativa es el aislamiento domiciliario, es decir, mantenerse en sus casas saliendo sólo lo imprescindible. Puede resultar incómodo y pesado, especialmente si se alarga en el tiempo, pero no busquen “gateras” a las medidas dictadas. Al revés, ¡sean exageradamente escrupulosos en su observación! Acudir a centros sanitarios sin un motivo muy justificado es exponerse innecesariamente a sí mismos, a los demás usuarios y a los profesionales de la salud. Tanto la Administración como la población general deberían hacer un esfuerzo extraordinario para proveer a los sanitarios de todo el material de protección (los famosos EPI) que necesitamos. Retener material de protección en situación de carestía (mascarillas, por ejemplo) es inadmisible. Estos equipos deben estar a disposición de quien más lo necesita. Si caen los profesionales sanitarios caerá el sistema de salud.

Si no nos proporcionan los medios adecuados y en la cantidad suficiente para trabajar con la mayor protección posible, será difícil sostener la lucha. Si realmente quieren ayudarnos, debemos quedarnos en casa y proporcionarnos medios para trabajar. ¡Entre todos lo conseguiremos!


Alberto Pérez Martínez, Secretario General del Sindicato médico de navarra, en representación de su Comisión Ejecutiva

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