Teatro y stories

Pedro Lizaur de la Peña|

Publicado el 17/03/2020 a las 09:14

La vida siempre ha sido un juego de relaciones. Un juego donde cada uno construye su mundo a través de acciones sociales que llevan a algo. Ese algo en la mayoría de ocasiones no lleva a algo serio o transcendental, pero son pasos. Pasos que construyen ese mundo que define la vida.De repente ese mundo se paró, de la noche a la mañana. Nos quedamos encerrados en una casa de 40 metros cuadrados. Teníamos un nuevo mundo.En realidad, llevábamos tiempo fallando a la vida. El mundo pasado, la vida, había quedado reducido a posturas y sombras. No se reflejaba a través de las ventanas de la casa, sino que había quedado reducido a pantallas.En ese momento es cuando uno se da cuenta de lo banal que habíamos convertido a la vida. Dando más importancia a lo que mostrábamos en Internet que en, básicamente, a vivir la vida.Llevábamos tiempo equivocándonos una y otra vez. Habíamos dejado de lado las experiencias, los abrazos, los gestos, los besos, la distancia corta… De alguna forma, cedimos sin darnos cuenta la esencia de la vida para ampararnos en un mundo artificial como si fuera una obra de teatro.Habíamos creado un personaje a imagen y semejanza de nuestra propia persona. Nos importaba más el qué dirán, mostrar al mundo nuestras stories más que vivir nuestras historias. El atrezo lo ponía cada uno. Su propio sol, sus propias aceras, sus propias aventuras… En definitiva, nuestros propios filtros.Qué ridículo se encuentra uno cuando se da cuenta de lo tontos que hemos sido. Qué imbécil se siente uno cuando descubre la falsedad que habíamos creado.Ha tenido que venir un virus desde China para que nos demos cuenta de lo que realmente importa: la cercanía con tus seres queridos. Cuántos daríamos hoy todo nuestro contenido vertido en redes sociales y todo lo que queda por esparcir por poder vivir, por ejemplo, una cena con nuestros seres queridos.Ahora, después del crudo vaivén de la naturaleza, nos hemos dado cuenta de lo que realmente merece la pena. Probablemente, cuando este bicho sea parte de la historia volveremos a tropezar con la misma piedra. Volveremos a esa obra de teatro donde nos creemos el actor principal y nos dedicamos más a aparentar de cara a la galería que a vivir pegados a la vida.Perdón vida, te habíamos fallado y yo fui el primer culpable. Gracias por la lección. Intentaremos volver a la esencia cuando esto acabe. Es decir, nos acercaremos a ti, vida.

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