En recuerdo de José Jiménez Lozano
Actualizado el 11/03/2020 a las 08:30
Escribir de quien mejor escribe es un reto que solo se asume desde el amor más profundo. La obra literaria y personal de José Jiménez Lozano es una de las cumbres de la literatura, española y universal. Jiménez Lozano es un raro. Maestro del cuento o relato corto, un género apenas cultivado en la literatura española, poeta, articulista, "guía turístico", novelista y creador de un modelo, los cuadernos de ideas y pensamientos, del que a buen seguro de equivocarme no hay otro ejemplo en la literatura escrita en español. Nunca me he sentido tan cerca de un autor que al leer los apuntes de José Jiménez Lozano. Supera cualquier biografía o entrevista. Todo un ejercicio de sinceridad. La poesía en la narrativa de Jiménez Lozano tiene la fuerza de la claridad y el reposo de la sencillez. "Historia de un otoño" es uno de los mejores ejemplos de cómo adecuar la escritura de una historia a lo que se quiere contar, contención y recogimiento en una relato donde las monjas son las protagonistas. O "El mudejarillo", poesía para el acercamiento a Juan de la Cruz, confieso que es uno de los pocos libros que me han hecho llorar. Las etiquetas se ponen para clasificar y a José Jiménez Lozano la de escritor cristiano, en un país cuya única meta es el olvido, no le hizo ningún bien. No a él, que seguro que ayer escribió algunas líneas. No a sus lectores, que no hace falta que nos lo diga nadie. Si no al reconocimiento que la cultura le debe a un hombre sencillo, amante de la naturaleza más íntima, amante de la poca luz, que hace que la vida de los mortales trascienda. Menos siempre ha sido más en Jiménez Lozano. Te seguiré hasta las puertas del cielo. Siempre recordaré el primer libro que compré de Jiménez Lozano, "Azul sobrante", en el Parnasillo. Aquel hombre del que nunca he sabido su nombre pero que siempre estaba allí me preguntó si había leído "El mudejarillo", eternamente agradecido.