Posverdad (o cómo la mentira complaciente es la nueva verdad)
Actualizado el 05/03/2020 a las 08:12
Facebook ha empezado a implementar en España una nueva funcionalidad que ya había testado en Estados Unidos. A partir de ahora, cuando una agencia independiente (de momento, Newtral y Maldito Bulo) verifique que una publicación es una «fakenews», los internautas recibirán un mensaje de aviso. Dejando de lado la ironía de que este movimiento provenga de una empresa que se dedicó a vender a terceros datos personales de los usuarios con fines comerciales a través de Cambridge Analytica y que su objetivo no es ser la última línea de fuego para salvaguardar la verdad en Internet, sino realizar un económico lavado de imagen para Zuckerberg y compañía, es una medida que en definitiva resulta beneficiosa para la población, cada vez más conectada. O quizás no. Por toda Europa se han extendido como cucarachas partidos políticos que basan todo su programa político en la mentira o, aún peor, la media verdad —aún peor porque la mentira se desmonta fácilmente, pero la media verdad se instaura con fuerza en la región encefálica y la parasita apoyada por sus amigas las falacias lógicas—. Sus pilares son los medios de comunicación creados «ad hoc» para ellos: son los únicos a los que atienden y conceden entrevistas, esperando que sus potenciales lectores acudan a ellos hasta que terminen fagocitándoles. La estrategia, de la cual Goebbels estaría orgulloso, ha demostrado ser extremadamente eficaz. Y ante ello, la resignación de que todos los medios tienen su línea editorial. Hay intereses y poderes fácticos detrás de todo. Todo está manipulado. La verdad es solo una mentira en la que todo el mundo cree. Como ciudadanos, solo nos queda esperar a que llegue la marea y rezar porque nos lleve a buen puerto.