Personas que rompen sueños
Publicado el 21/02/2020 a las 18:26
Hace ya prácticamente una semana y para muchos podría estar más que olvidado, pero los que tengan cualquier pasión, como la que tengo yo por el fútbol, podrán entenderme.Llevo cerca de 30 años jugando al fútbol, desde que tenía 5 no he parado. He jugado en el colegio, regional, preferente o tercera división y siempre con la misma pasión, como si fuese la final de la Champions. En estos años no he sido un bendito, ni lo he pretendido, ha habido muchos momentos en los que no he tenido razón y me he sobrepasado, pero soy consciente de ello. También ha habido muchas piedras en el camino que han intentado robarme la ilusión, pero por suerte hasta ahora las he sorteado todas. Desde el domingo pasado, no dejo de darle vueltas a un partido que podría haber sido muy especial y que acabó siendo el peor que recuerde, por culpa de dos personas. En primer lugar, el señor Marcilla, un arbitro al que ya me había encontrado en otras ocasiones y que abusó, una vez más, de su autoridad en el terreno de juego. Este señor decidió sacar lo peor de mi expulsándome, mientras estaba saliendo del campo (por un cambio), porque a su juicio y solo al suyo, tenía una mirada desafiante hacia él. En el acta anotó dos amarillas “por haber realizado observaciones”. La segunda persona es él o la cronista del Club Deportivo Mendaviés, quien decidió hablar de mi y solo de mí, como si la mía hubiese sido la única expulsión del partido o como si yo hubiera sido lo más importante del mismo.Por favor, vamos a dejar de pensar en los pobres árbitros que son agredidos verbal o físicamente en el campo y vamos a pensar un poco más en los jugadores, que tenemos que tragarnos actuaciones de esta índole. Sobre todo, vamos a dejar de tirarnos piedras unos a otros, que lo único que consiguen este tipo de personas es arruinar los sueños e ilusiones de otras. Todavía no sé si voy a volver a tocar un balón así que muchas gracias señor Marcilla y muchas gracias señor o señora cronista, ya habéis logrado lo que os habíais propuesto.