Prerrogativas y servidumbres de los cargos públicos

Javier Carnicero Giménez de Azcárate|

Publicado el 13/02/2020 a las 08:19

Los organismos internacionales, al menos algunos de ellos, no permiten concursar en sus ofertas de empleo a familiares de sus empleados. En España no tenemos esa tradición ni creo que fuera legal. Además, en el Gobierno de Navarra parece que en los últimos tiempos se está imponiendo la costumbre contraria.


Nadie, al menos yo no, afirma que los familiares de los consejeros u otros altos cargos no pueden ser elegidos para ocupar puestos de libre designación, como los de los gabinetes de los consejeros u otros altos cargos. Tampoco creo que nadie niegue el derecho de cualquiera que cumpla los requisitos para optar a un puesto de trabajo como funcionario o empleado de una empresa pública, aunque sea familiar de un consejero o vicepresidente. Pero todos tenemos derecho a pensar que en los últimos tiempos parece que los familiares de nuestros gobernantes están extraordinariamente bien preparados.


Resulta que, según informa este periódico, primero se reclasifica una empresa pública, lo que supone una subida salarial para su director general de 17.000 euros al año. También resulta que, siempre según este diario, se clasifica a los trabajadores sociales en un grupo profesional que, fuentes del periódico “…entienden, es superior al que les correspondería en función de su titulación”. Hasta aquí todo podría parecer incluso normal y más todavía si se tiene en cuenta la ya proverbial largueza del actual Gobierno de Navarra para el gasto en altos cargos. Lo que ya resulta menos habitual es que a continuación supere el proceso de selección para trabajar en esa empresa, recién reclasificada, a cuyo director se le sube el sueldo 17.000 euros al año; y en una puesto que se ha asignado, según las fuentes consultadas por este periódico, a una categoría superior a la que le correspondería, a la esposa del Vicepresidente.


Nunca me atrevería a afirmar que en el proceso de selección para este empleo se haya producido nada irregular, aunque no se haya explicado cómo ha sido ese proceso, salvo decir que se había publicado en un portal de empleo y que había sido el habitual. Lo que ocurre es que aquí resulta pintiparada la expresión que se refiere a la mujer del César. Ocupar un alto cargo, un puesto de elevada responsabilidad, formar parte del Gobierno de Navarra, tiene muchas prerrogativas, pero también algunas servidumbres y parece que algunos miembros de este gobierno no aceptan esas servidumbres.


Javier Carnicero Giménez de Azcárate, ex director del Servicio Regional de Salud (en la actualidad Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea)


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