¿Dónde está Pompeyo?
Publicado el 21/01/2020 a las 08:28
En diciembre de 1992, la ciudad de Pamplona inauguró un monumento a Pompeyo, siendo alcalde de la ciudad, Don Alfredo Jaime. El monumento, que honra la memoria del fundador de Pamplona, está realizado por el conocido y polifacético artista pamplonés, Antonio Eslava; la obra consta de un gran monolito de cemento, que en una cara lleva unos grabados y en la otra la figura, en busto, del general romano. La obra escultórica aparece en la Guía de la escultura urbana de Pamplona, en cuya confección tuve la suerte de colaborar junto a mis colegas Zubiaur, Azanza y Urricelqui. A mi entender estamos ante un monumento de lo más notable de Pamplona, con una concepción estética novedosa y de gran modernidad. El mismo se instaló en una isleta dentro de la espaciosa plaza de Juan XXIII.
Junto al monumento, el servicio de jardinería de nuestro ayuntamiento ubicó el correspondiente acompañamiento vegetal. Y aquí, con el paso del tiempo, ha aparecido un problema. En la parte donde se ubica el busto de Pompeyo se trasplantó un olivo de considerable porte. El crecimiento del ramaje ha ido ocupando cada vez más espacio, de tal manera que en la actualidad se ha “comido” literalmente a nuestro Pompeyo. El general romano aparece tapado por las ramas del susodicho olivo de tal manera que, desde muchos ángulos de la plaza, la figura de Pompeyo es prácticamente invisible. A los amantes del arte y de los monumentos pamploneses nos apena que este monumento permanezca así. En mi opinión demuestra también un cierto abandono, lo que es común a otras muchas esculturas públicas de nuestra ciudad.
Desde estas líneas que me brinda Diario de Navarra quiero hacer una llamada a nuestro Señor alcalde, y al área de cultura del ayuntamiento, para que visualicen el pequeño problema y puedan procurar una solución. Soy perfectamente consciente que ellos tienen cuestiones muchísimo más urgentes e importantes, empezando por lidiar con esa oposición que tienen dentro del Ayuntamiento, tan contraria al desarrollo y al progreso de Pamplona. En mi modesto entender la solución es fácil y viene por la parte del olivo; con una poda regular del mismo el tema quedaría solucionado y permitiría visualizar el monumento, y a Pompeyo, en toda su magnitud y grandiosidad. Los amantes de la cultura de Pamplona seguro que estarán encantados con la solución aportada, que seguro no es muy costosa económicamente.
José María Muruzábal del Solar, historiador del arte