Cuando en Navarra nace un canto
Publicado el 16/12/2019 a las 08:22
Aunque su origen es valenciano, su arraigo no es exclusivamente aragonés, ya que como dice el jotero tafallés Javier Bruna en una de sus composiciones, es un “mensaje al corazón”. Porque a través de ella, quienes la cantan y quienes la sentimos, somos capaces de exteriorizar sentimientos que no pueden manifestarse a través del lenguaje coloquial: habla de vida, muerte, amor, desamor, padre, madre…y, cómo no, ensalza los valores de nuestra diversa pero enriquecedora Navarra, desde la montaña hasta la Ribera.
Y, además, es capaz de unir a sus gentes porque, ¿quién no ha acabado una larga sobremesa familiar o festiva cantando una jota? Me viene a la cabeza al escribir estas líneas una definición perfecta que fue usada, hace ya algunos años, para clausurar el Concurso “Comunidad Foral” celebrado en Tudela y que cito textualmente: “La jota es la mejor expresión que sirve de nexo de unión en tres provincias hermanas, Navarra, Aragón y La Rioja”.
Ha sido, es y será una de nuestras mayores señas de identidad, capaz de emocionar a abuelos y hacer disfrutar a sus nietos.
Tenemos la suerte de vivir en un territorio con un amplio abanico cultural, y esto es algo que debemos fomentar ya que como dice el periodista jamaicano Marcus Garvey: “Un pueblo sin el conocimiento de sus antecedentes, origen y cultura es como un árbol sin raíces”.
Hace unos días a través de las redes sociales un amigo me comentaba que le preocupaba muchísimo que el fallecimiento este año de grandes joteros como Enrique Abad, uno de los mejores embajadores a nivel internacional y componente del grupo “Los Iruñako”, Félix Lerga, uno de los fundadores de conocido grupo estellés “Voces Navarras”, y las hermanas Flamarique no haya suficiente relevo generacional y algo tan nuestro acabe desapareciendo. No podemos permitirlo pues “pueblo que canta no muere”. Todos podemos contribuir a que esto no ocurra, desde el ámbito social que nos encontremos: instituciones, empresarios, asociaciones culturales, escuelas de jotas…
Pero desde unos días el mundo de la jota está de enhorabuena: gracias a la asociación Navarjota, que con Laly Jausoro y Mari Ángeles González como principales promotoras han llevado a cabo durante mucho tiempo un laborioso trabajo para que tenga su merecido lugar como “Bien inmaterial de Navarra”. Gracias al empeño de ambas ya no es una utopía que muchos añorábamos, siendo una realidad amparada institucionalmente por muchos Ayuntamientos y también por el Gobierno Foral desde el pasado doce de diciembre.
Termino con una de mis jotas preferidas del autor tafallés José Menéndez de Esteban y una de las que mejor nos identifica a quienes amamos esta parte de nuestra cultura y esta tierra tan diversa: Siempre que escucho la jota, siento el calor de mi patria; los acentos de mi madre y el nombre de mi Navarra”.
Mamen Miñés Zueco, Miembro de la ejecutiva de Juventudes Navarras y amante de la jota