Cumbre climática y responsabilidades
Publicado el 13/12/2019 a las 08:43
Ha comenzado en Madrid el encuentro más importante que la humanidad puede tener para preservar su existencia ante los efectos del cambio climático. Queda poco tiempo y las actuaciones que reconduzcan nuestra actividad y hagan viable nuestra presencia en el planeta requieren de urgencia, por eso debemos tomarnos en serio este tema.
No podemos permitir que desde el sector agrario se nos tache de ser los causantes del cambio climático. Bien es sabido que la provisión de alimentos a la humanidad es nuestra principal actividad y lo hacemos en Navarra muy bien, con apenas el 12 % de emisiones de gases efecto invernadero en España, mientras que sectores como el transporte o la industria emiten un 27 % y un 19 %, respectivamente, y por tanto inciden de manera mucho más grave en la contaminación atmosférica que el sector agrario.
El medio urbano, que ocupa un 2 % de la superficie del planeta, consume el 78 % de la energía y emite el 60 % de las emisiones a la atmósfera. Quizás por la importancia del asunto, sea más efectivo impulsar un cambio cultural de la personas en las urbes, fomentando un nuevo modelo de comportamiento, transporte y de consumo. Quizás tengamos que dejar el coche en casa y utilizar la bici o el transporte público más a menudo y procurar ir a supermercados donde se venda producto de cercanía que siempre va ser menor contaminante.
No tienen sentido aquellas dietas que no contienen carne, puesto que la ganadería extensiva es la que mejor mantiene el medio ambiente y la biodiversidad en nuestros valles. El pastoreo es una actividad extraordinaria para nuestros montes, genera bienestar a los animales y además da de comer a cientos de familias en entornos deprimidos. No debemos olvidarnos nunca que los cultivos agrícolas y los pastos ganaderos son capaces de absorber el CO2 (38,3 millones de toneladas de CO2, que equivale en 2017 un 11,3 % de las emisiones brutas totales nacionales) y si deja de ser viable vivir en el pueblo, dejaremos de ser el almacén de carbono y de producir alimentos. Seguro que muchos de nosotros no sabemos que cada vez que nos ponemos pantalones vaqueros estamos consumiendo cerca de 10.000 litros de agua y que la red de internet supone un coste energético brutal, que habrá que analizar cómo lo gestionamos. Lo que me entristece es ver cómo muchas veces solo son noticia los pedos de las vacas…
Félix Bariáin, presidente de UAGN.