España y la corrupción

Pedro Bueno Martínez|

Publicado el 05/12/2019 a las 08:11

En el año 2011, la juez que investigaba los casos de corrupción de los ERES en Andalucía, Mercedes Alaya, y después de cuatro años de trabajo dejó instruido casi por completo unos 800 millones de euros defraudados. La sustituye la juez María Núñez y un magistrado de refuerzo, llegando a cuantificar en 680 millones los euros defraudados, el mayor de la historia detectado en la España democrática. Responsables máximos los presidentes de la Junta Andaluza, Griñán y Chaves durante 40 años. Rajoy gobernó la primera legislatura con mayoría absoluta, 2011 y 2015. La segunda 2016-2018, con mayoría simple. Su presidencia terminó tras la moción de censura que Pedro Sánchez registró como consecuencia del Caso Gürtel, donde el extesorero del PP y responsable, Luis Bárcenas, el Supremo condenó a 33 años y 4 meses. La idea del socialista era la dimisión de Rajoy por los casos de corrupción señalados y convocar nuevas elecciones. Rajoy felicitó a Sánchez y abandonó la política, no sin advertirle que los ERES andaluces le pasarían factura. Sánchez no cumplió, formó un Gobierno en funciones, apoyado por fuerzas no constitucionalistas y básicamente con Unidas Podemos. Iglesias exigía la vicepresidencia y varios ministerios, Sánchez había afirmado “rotundamente” no pactar - no dormiría tranquilo-. Despertó cuando no le salían las cuentas para ser investido presidente sin su apoyo. En 48 horas firmaron un acuerdo sellado con un efusivo abrazo, ¿qué habían pactado entre bastidores? De enemigos irreconciliables a amigos “amorosos”. Ada Colau (ERC) exige un ministerio, Garzón también y Arnaldo Otegi negociar los presos etarras. Sin mayoría, Sánchez ofrece ministerios a cambio de apoyos. Lo sensato hubiera sido un gobierno de coalición con el PP, Alemania lo ha practicado con éxito, pero el ego de Sánchez lo impide. Sabe perder, no dimitir, como hizo Rivera tras el varapalo sufrido en las recientes elecciones. Es necesario un Gobierno estable en unos momentos de crisis que puede llegar a recesiva, no solamente en España ya que pintan bastos en muchos países. No se puede acusar de corrupto a Rajoy pero sí de “negligentia in vigilando”. Lo mismo que a Sánchez por los ERES andaluces.

Aquí, María Chivite con Geroa Bai, Izquierda-Ezkerra, Podemos y EH-Bildu forma gobierno con 13 consejerías, más altos cargos de Navarra, con el plácet de Sánchez y un costo anual de 6 millones más que el gobierno anterior. ¿Quién paga? Más impuestos... Chivite pasará a la historia por dinamitar acuerdos constitucionalistas. Los partidos de izquierdas exigen “sine qua non” etiquetarse progresistas, sofisma como la copa de un pino. Los demás retrógrados, un insulto a la inteligencia. La prensa publica a diario fotografías de la presidenta que como florero del cuatripartito no está mal. Otegi subraya que la Constitución española no es “nuestra, somos independentistas, construiremos una república para cambiar las cosas, vivimos y trabajamos en Euskal Herria y decidimos aquí”. Como Torra en Cataluña, pero peor ya que Otegi nunca ha condenado los asesinatos etarras. Bruselas aconseja rebajar el gasto público... Pues no, con gobierno débil, aumentarlo. Por lo expuesto, si gobierna Sánchez dirían nuestros mayores aquello de que “Dios nos coja confesados”. España no tiene presos políticos: hay políticos delincuentes. Y cada uno en su sitio, como debe ser.

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