Contra la libertad de los padres... de eso nada
Publicado el 20/11/2019 a las 08:29
El último exabrupto de Celáa contra la libertad educativa no es nuevo y ni siquiera original. Recuerdo aquellas famosas declaraciones de nuestra Marisa Simón negándonos a los padres la posibilidad de educar a nuestros hijos según nuestras convicciones, clamando en el parlamento navarro aquello de “el derecho no es de ustedes”. También he recordado las arremetidas últimas del PSN con Chivite a la cabeza contra la libertad de los padres, proponiendo reducir las horas lectivas de religión católica (que a nadie se imponen, sino que determinados padres optan voluntariamente por ellas) o el empeño de Bildu en que el programa de su Bel Pozueta, el dichoso Skolae, sea impuesto obligatorio para todos los alumnos, les guste o no a sus padres la ideología que contiene. Me ha venido también a la cabeza la pretensión de Geroa Bai proponiendo al Parlamento de Navarra suprimir el apartado de la Constitución española que establece que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, que no salió adelante por no encontrar respaldo suficiente, para gran pena de Ainhoa Aznárez de Podemos, que lamentaba que no diesen los números y pedía valentía y voluntad política para eliminar un artículo de la Constitución que recoge derechos fundamentales .
Todos ellos son ejemplos locales y no alejados en el tiempo. Podríamos hacer listas de agravios a los derechos de los padres, pero no es el caso. Simplemente los traigo aquí para recordar que socialistas, podemitas, bildus y todas sus franquicias demuestran una y otra vez que la libertad que ellos entienden es que todos elijamos lo que ellos deciden en sus políticas. Si ven que la gente elige algo que a ellos no les gusta, se dedican a atacar esos modelos desde sus resortes de poder. Todos ellos, que parecen diferentes, tienen muchos puntos en común, y uno es el monopolio estatal de nuestros hijos. De nosotros depende que se los cedamos o no. Va a ser que no.
Pablo Garisoain Otero
