¿Evitar ataques de oso al ganado?
Publicado el 20/11/2019 a las 08:30
La reunión del pasado sábado sobre la gestión del oso en Navarra, primera que se desarrolla en la capital donde todos los sectores podemos participar, contó con la presencia activa de numerosas personas, lo que sin duda indica el interés de la población por el tema, y por tanto debe ser preámbulo de otras reuniones periódicas anuales sobre la evolución de la situación osera -para que todos los navarros tengamos información de primera mano-. Aparte de las distintas visiones de cada uno, hay una cosa en la que sí que estábamos de acuerdo la totalidad de los distintos participantes. Y es que haya muchos o pocos daños, hay que minimizar al máximo los casos de ataques a ganados.
Los técnicos participantes, por la experiencia de otros territorios, dejaron claro que esta minimización sí es posible y deseable, a través de medidas que se están fomentado desde hace tiempo, sufragadas por del Gobierno de Navarra. La correcta aplicación de estas medidas minimiza e incluso evita totalmente el impacto a los ganaderos. Por eso no se entiende bien que haya ganaderos que se nieguen pertinazmente desde hace años a implantar medidas de protección de probada eficacia y ofrecidas gratuitamente por el gobierno, como pastores eléctricos, mastines o posicionadores GPS. Sirva como ejemplo el revelador dato de que tan sólo cuatro pastores en los últimos años han aceptado perros mastin que el Gobierno de Navarra costea y que son reconocidos como uno de los medios más efectivos para evitar los daños de oso - y otros-.
Llegados a este momento hay que empezar a considerar que no pueden ser tratados de la misma forma los ganaderos que sí están haciendo honradamente lo que pueden por evitar los daños respecto a aquellos que no lo hacen. A los primeros se les debe apoyar en todo los sentidos, y si además de los sistemas puestos todavía hubiera algún daño, incluso sobrepagarlo para garantizar el mantenimiento de los mismos hasta conseguir, si se puede, evitarlos en su totalidad. Pero no es lógico ni ético destinar dinero público, dinero de todos, a indemnizar o compensar a quienes, a pesar de habérseles ofrecido gratuitamente desde hace años, no están por la labor de poner ninguna medida de evitación. Y no lo hacen. Es un momento clave para considerarlo antes de que la población osera del Pirineo aumente, tal y como dictan los criterios de conservación determinados por Europa. Sí, esa misma Europa a la que pertenecemos porque nos reporta buenos beneficios netos. Beneficios entre los que se cuentan los fondos con los que esta misma Europa está ayudando a mantener el sector primario, también el roncalés.
Ah, y por cierto, reveladora, muy reveladora, la única y sonora ausencia, la de UAGN que había confirmado su participación apenas 24 horas antes.
Jokin Larumbe Arricibita, biólogo
