Hacer los deberes

Fermín Torrens Alzu|

Actualizado el 27/10/2019 a las 09:09

El Gobierno de Navarra se ha apresurado a acometer la crisis producida por una decisión del propio gobierno respecto al euskera, aceptando que no tenía posibilidades un recurso a la sentencia. Supongo que toda la maquinaria legal del gobierno se ha puesto en marcha para promover una legislación que tape el sonrojo de unas medidas legales que han sido desautorizadas por los jueces. Según se desprende de esto lo más importante y urgente para los navarros es no cumplir a largo plazo la sentencia promoviendo una ley con el fin de evitar modificar las normas que, a todas luces, perjudicaban a las regiones en las que no se habla la hermosa lengua que es el euskera. Últimamente entre las empresas navarras hay una preocupación por el descenso de demanda interna que se traduce en una crisis incipiente y no en una suave desaceleración (este término me recuerda a mi hermano, que contaba de una persona que era casi guapa por no llamarla fea). Desde el mes de julio de este año la producción industrial ha bajado drásticamente, la tendencia no es positiva y como ya nos anuncian nuestros socios europeos el riesgo de crisis si no se toman medidas de reactivación es inminente. Las empresas familiares están penalizadas en Navarra respecto al impuesto de patrimonio de sus socios, que generalmente lo invierten todo en la empresa y casi nunca cobran dividendos para garantizar su futuro y el de sus trabajadores y terceros. El anuncio de exonerar el impuesto al patrimonio empresarial propio se debe hacer realidad antes de fin de año para que tenga alguna credibilidad y es un punto en el que el PSOE no puede permitir injerencia en los socios nacionalistas y populistas.


La mayoría de los estudiosos de las crisis económicas aconsejan tomar medidas anticrisis, nuestros vecinos europeos lo están haciendo y estas medidas se concretan en una bajada de impuestos y creación de incentivos para aumentar la rentabilidad empresarial, incrementar los impuestos a las actividades especulativas y reducir las productivas. Hay datos irrefutables que nos llevan a pensar en un futuro económico complicado, el Brexit pondrá en dificultades a negocios por la posible creación de aranceles entre los dos países, la guerra comercial con Estados Unidos (no es solo cosa de su presidente sino del lobby sureño de productores de frutas y productos alimenticios), la precariedad del gobierno central, con una posible alianza entre el centro-izquierda con la extrema izquierda que aumentará el gasto público y los nacionalistas (como ya ocurre en Navarra). Son muchos los factores de incertidumbre y la riqueza se crea en las empresas que necesitan estabilidad y seguridad a medio plazo.


Pero parece, tanto en el resto de España como en Navarra, que hay cosas más importantes: no se puede estar todo el día hablando en Navarra del euskera y en Cataluña de los altercados que montan los anti-sistema o de las estupideces del señor Torra y sus mariachis. No estamos para dejar pasar más tiempo sin tomar decisiones que afecten a las empresas, a la economía y por ende a nuestro bolsillos. La procastinación ( posponer sine die una acción que es necesaria) de los gobiernos tanto foral como nacional nos va a salir bastante caro y tanto el tema del euskera como el de Cataluña no se va arreglar a corto plazo.

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