Activar el recuerdo
Publicado el 21/10/2019 a las 08:14
Cómo olvidar tantos años de amor, cariño o compasión, es difícil romper con lo físico, comprobar lo duro y sensible de la falta del ser humano. Es igual de incomprendido que la formación por la sinergia de sistemas celulares “el momento vida” que el de la descomposición o ruptura de ese mismo sistema, para “el momento muerte”. Desde nuestro estado físico vemos y sentimos la delgada línea que separa un estado de otro, asimilando con el tiempo que tarde o temprano todos pasaremos por esos estados. Hay algo al margen de lo físico que aunque silencioso perdura en el tiempo: son los legados de las acciones que sin darnos cuenta dejamos a los nuestros. Dar prioridad a cuidar de los nuestros, quererlos por encima de todo, quitarnos a nosotros para dárselo a ellos, no salir para que ellos sí lo hagan, y diferentes acciones diarias y de pensamiento que conforman nuestra personalidad como si de una marca se tratara. Muchas veces nos damos cuenta con el tiempo que “hago lo mismo que mi madre”, inconscientemente, es algo increíble. Estos legados muchas veces son atribuidos a la genética pero no es así salvo en las herencias propiamente físicas. La mayoría de las veces son acciones diarias aprendidas desde pequeños de nuestros padres o abuelos o ya de mayores, de familiares cercanos. La forma de educar, el cariño, la prioridad, el compañerismo, la humildad, el espíritu de sacrifico hacia los demás, algunos de estos valores y costumbres, perdidos en la sociedad actual. Necesitamos quedarnos con lo bueno de estos legados, un guiño a mejorar nuestro interior como formadores y personas algo que como sociedad necesitamos. Cubrir el vacío de estar o no es complejo de asimilar ya que nuestros recuerdos más fuertes vuelven a nosotros, haciéndonos preguntarnos una vez más “¿por qué?, ¿cómo?”. Los recuerdos, esas nociones de memoria concretas que nos ilustran momentos pasados con total claridad, nos hacen mantener el vínculo del pasado con el presente. Es el puente de unión entre lo suyo y lo mío, entre lo nuestro y lo de los demás, quizás de esos recuerdos surjan nuevos legados que volverán a activar la cadena de la sucesión. En ese convencimiento y esperanza, esta parte de la vida en que en un futuro volvamos a ser o a parecernos a alguien que amamos o quisimos. En esta sociedad de avances tecnológicos, de alcances físicos y químicos importantes, nunca debemos de olvidarnos de nuestra propia esencia como humanos, que quizás nació de un legado dejado por alguien que nos formó sin saberlo, en el convencimiento de que era lo mejor para ambos, solo eso. Mi dedicatoria a aquellas personas que con su relación hacia nosotros nos hacen ver y actuar frente a los demás de determinada manera, sin presión, sin contrapartidas, solo desde el cariño y el respeto.