A mi fémina amada y admirada (1)

Ángel Sáez García|

Actualizado el 11/10/2019 a las 09:05

Los renglones torcidos que siguen, por los que se dispone a pasar su vista el atento lector (ella o él), los escribí, entre las seis y las siete de la tarde del viernes, 26 de abril de 2019, en la biblioteca pública de Tudela. Los dirigí, de manera exclusiva, por supuesto, a una persona en concreto, Pilar, la mujer estupenda (en tantos ámbitos o terrenos) que conocí, estando disfrutando de mis vacaciones estivales, durante la segunda semana del mes de julio del año pasado, 2018, en el Puerto de la Cruz (Tenerife). Con la mentada, tras cenar en el restaurante, solía departir amigablemente en el bar del hotel Trianflor (hoy Magec), donde ambos estábamos hospedados. Luego, horas más tarde, después de desearnos mutuamente buenas noches y despedirnos hasta el día siguiente, tumbado, decúbito supino en la cama, a solas, mientras miraba el techo de la habitación, por arte de birlibirloque, me ocurría algo inexplicable, prodigioso, porque volvía a rememorar, no todo, como Funes, el memorioso, personaje que salió del magín de Borges, sino solo lo precipuo o principal de la conversación que había mantenido con ella apenas unas horas antes, como si se tratara de un déjà vu. Aunque Pilar puso fin a nuestra extraña relación de pareja (ella, aunque parezca mentira, solo me dio dos ósculos en las mejillas unos momentos antes de despedirnos y de que ella subiera al autobús que la llevaría al aeropuerto y allí tomara el avión que la trasladaría a escasos kilómetros de su residencia habitual en Galicia) por teléfono, yo no he logrado dejar de amarla, quizá por la sencilla razón, que otras veces he aducido, de que, tras haber amado de verdad, resulta meramente imposible (por lo menos, ese es mi caso) tal cosa. Aunque cueste creerlo, una sencilla (y muy incompleta) semana con Pilar me dejó tanto o más poso, me influyó tanto o más, que las muchas horas que he dedicado a leer y releer diversas obras de Cervantes, Lope, Quevedo, Forner, Clarín, Galdós, Unamuno, Ortega, Machado, Borges, Cortázar, Rulfo y una larga lista de autores clásicos. (Continúa.)

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