Un regalo para Adrián
Publicado el 29/09/2019 a las 08:33
Mañana, 30 de septiembre, es el Día Internacional de las Personas Sordas y con este motivo mi marido y yo escribimos esta carta para compartir nuestra historia, y agradecer el trabajo de dos empresas para que nuestro hijo Adrián tuviera un casco para andar en bici.
Adrián tiene una discapacidad auditiva. En el oído derecho la pérdida es total y desde enero lleva un implante osteointegrado para poder oír. En el izquierdo su pérdida es pequeña y la compensa muy bien con el implante. Pero hasta llegar a este punto han sido años complicados de operaciones y de limitaciones. Desde que Adrián es pequeño, nuestros planes han sido ir a jugar al tenis, hacer excursiones andando y en bici, en definitiva, planes alternativos a la piscina o playa para evitar infecciones en los oídos.
Nuestra sorpresa vino cuando fuimos a comprarle un casco para protegerse al andar en bici, patines o con el skate. No fuimos capaces de encontrar uno. Ninguno terminaba de encajar porque hacía tope con el implante y al rozar producía una serie de interferencias bastante molestas. No sé cuántos pudimos llegar a probar… cascos para andar en bici, para montar en patines, para esquiar… Llegó el día que Adrián dijo: “no quiero ir a mirar cascos, estoy harto, no hay ninguno para mí”. En ese momento, decidí que movería Roma con Santiago, pero Adrián tendría un casco. Me puse en contacto con varias fábricas y empresas de material deportivo, explicándoles el caso y preguntándoles por algún tipo de casco compatible con este tipo de implantes. Muchas de ellas no contestaron. Otras dijeron: “no tenemos, tendrá que ir sin casco” (al escuchar esta frase entraba en cólera… ¿por qué tengo que decidir entre que mi hijo oiga o vaya seguro con la bici?).
Un día recibí una llamada de la empresa Spiuk (fabricante de equipamiento para ciclismo), de Orozko (Vizcaya). “Hola, soy Juan Carlos. María, en Spiuk no tenemos ningún casco que se adapte a las necesidades de tu hijo porque ni siquiera sabíamos que existían ese tipo de implantes pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para encontrar un casco “. Fueron las palabras más esperanzadoras que escuchamos en mucho tiempo. Nos dieron todo tipo de facilidades para probar cascos. Incluso nos facilitaron uno de horma asiática, traído en uno de sus viajes desde ese continente. Creían que al ser un poco más ancho en la parte posterior podía entrar, pero tampoco. Aquella tarde hubo un momento de pérdida de esperanza pero Juan Carlos volvió a decir las palabras necesarias. Él conocía un sitio donde tenían maquinaria para adaptarle ese casco a Adrián. Este sitio es AITIIP Centro Tecnológico, han trabajado mucho en el casco de Adrián para adaptárselo sin perder seguridad, han cortado, han creado piezas nuevas para él y ¡el resultado es perfecto! Mi hijo con 10 años vuelve a disfrutar de la bici, el skate o los patines.
Gracias a Spiuk y en especial a Juan Carlos, por entender que para nosotros esto era importante y por creer que era posible. Gracias a AITIIP Centro Tecnológico, en especial a David, Guillermo, Silvia e Irene por hacerlo posible. Gracias a todos por hacer feliz a mi hijo, y por enseñarle que no hay que perder la esperanza, que con trabajo todo es posible.