Abrirse al diálogo
Publicado el 29/09/2019 a las 08:36
La creciente idea de aglutinar la intención de voto para buscar desequilibrar la balanza genera pluralidad en el avance político actual, conformando una nueva imagen no solo de políticos, sino de política también. Tener voces que defiendan posiciones en varios sentidos sobre todo en el parlamento, dan a los partidos opciones de cambiar y actualizar criterios que de otra manera nunca se hubieran oído. Las últimas elecciones autonómicas han demostrado que esta fórmula tiene mucho más sentido práctico y defiende las posiciones de partido de una manera más abierta y global pero con resultados muy diferentes para los integrantes de esta coalición. Las posibilidades potenciales de aglutinar el voto a nivel nacional posicionarían y marcarían el peso de los principales partidos dentro de coaliciones autonómicas, por lo que llamarían inexorablemente a un marcado reparto especifico del poder dentro de esta coalición, dependiendo no solo de la intención de voto si no del voto real. Hemos podido comprobar como para llegar a pactos de gobierno no hay prisa y se pueden hacer hasta el día antes de tomas posesión de gobierno. Coalición es una buena estrategia de cara a asentar el sentido común político y recuperar valores perdidos. Es cierto que la diferencia entre las ideologías de algunos miembros sobre autonomías o sociedad, por ejemplo, son claras pero todo es negociable y siempre se puede encontrar el camino del consenso. Hay partidos que obtendrían presencia en muchos sitios, incluso partes de gobierno donde nunca antes se tuvo nada. Nuevos partidos se postulan como aglutinador del desencanto de una buena parte de la sociedad cansada y, a bien seguro, nunca se negará a aprobar cosas por el bien de su país, como hacen los partidos con sentido patrio. Los partidos mayoritarios con una nueva generación y estrategia se enfrentarán en el futuro, como el tomador de la historia cíclica de la política española más cercana. Es muy posible que una vez más herede una situación económica muy problemática, pero con ayuda de una buena gestión recupere la senda del crecimiento manteniendo las prestaciones sociales. Coalición es una buena opción donde se tendrá que saber repartir los pesos específicos de los integrantes, que podrán fluctuar en función de un contaje de crecimiento en intención de voto, o voto real. El futuro de esta u otra coalición donde las posiciones pueden variar tan fuertemente lleva implícito dejar todo bien atado y consensuado como si de un contrato se tratara. España tal y como está orientada y definida necesita para su futuro más inminente, un partido así donde se pueda trabajar no solo la unión del país y el respeto a los ciudadanos, si no esa inteligencia política que nos hace falta para posicionarnos en Europa. En la medida en la que se fortalezca este vínculo y los demás lo vean se propiciarán nuevos crecimientos y desarrollos de importancia que a bien seguro traerán mayor prosperidad económica y social. Todo el futuro está en nuestras leyes y políticas que deben de ser firmes y claras así como a veces transigentes y más humanas. Este equilibrio dentro de la progresión de un país es la diferencia entre vivir orgulloso de obtenido, en contra de la desolación por lo perdido.