Una invitación condicionada
Publicado el 28/09/2019 a las 08:28
La invitación hecha al Rey por la señora María Chivite me recuerda a aquel que estando en una mala situación económica le invito un día a un amigo a comer en casa poniéndole solo esta condición.: el vino y las viandas las traes tú, lo demás corre por mi cuenta -que para eso estás en mi casa-. Pues algo parecido ocurre en este caso con el agravante que la señora Chivite no tiene tal apuro, el rey no es amigo, y además está no es su casa. Si acaso inquilina momentánea… Por eso, señora María Chivite, y con todo el respeto que me merece si este va a ser el proceder y las decisiones que va a tener en su mandato no me atrevo a asegurarle nada bueno. Primero la decisión que ha tomado ella y su partido sobre la invitación o no de la presencia de su majestad el Rey en los premios Príncipe de Viana es, cuando menos, chapucera y arbitraria. Además de no haber tenido en cuenta que este acto ya consolidado fue instaurado por el Gobierno de Navarra hace muchos años con la autorización y el beneplácito de la Casa Real y el noble propósito de premiar y dar a conocer la vida y obra de los beneficiados. El motivo, por lo tanto, no fue las maneras de pensar y las ideas políticas que tuvieran, sino los valores que acreditaran su capacidad y las buenas obras que conlleva. No obstante, si con todo y con esto a su señoría no le parece bien es muy libre de manifestarse. Pero una cosa más le voy a decir: si otra vez se le ocurre invitar a alguien, Rey o mendigo, tanto en la política como a un amigo a pie de calle, no se le ocurra hacer lo mismo... Pues, de ser así, lo más normal será que se quede sin comer, sin casa y sin amigo.