Excedencia y ayuda: ¿verdad o mentira?
Publicado el 27/09/2019 a las 12:26
Soy madre de tres hijos, además de vivir en mi casa mi suegra, y tengo a mi madre, que vive lejos, pero me necesita. Esta carta habla de ellos. Desde el inicio de este año, mi hija mayor, que sufre una discapacidad importante, ha pasado más tiempo en el hospital que en casa, con una osteomielitis y fiebre muy alta que, actualmente, no está curada y pendiente de operación. Mi marido y yo, nos turnábamos para estar con ella, ir a trabajar y atender a mis otros hijos, pero incluso con ayuda, mi hija pasaba bastantes horas sola. Durante este proceso, sumamente difícil y de gran tensión, mi marido contrajo una neumonía que le llevó a la UCI, por lo que durante muchos días no pude contar con él (además de la preocupación obvia). Los médicos de mi hija nos decían que la infección de mi hija iba para largo, que no podría llevar una vida normal, que no podría pasear, ni bañarse en la piscina, ni ir de vacaciones. Mi marido y yo llevamos muchos años trabajando, de manera que pensamos, dadas las circunstancias, uno de los dos quedarse en casa a cuidar a mi hija.Hablé con mi trabajadora social y descubrí que yo, al estar fija en mi trabajo, podría pedirme una excedencia, y que podría optar a una ayuda del Gobierno de Navarra que destina un dinero para estos casos. En junio pedí la excedencia y la ayuda, hicimos cuentas y vimos que yo podría estar con mi hija unos meses.Ahora mi hija está mucho mejor, aunque está pendiente su operación, y existe el riesgo de que aparezca la infección y nos lleve a urgencias. Mientras que mi hija está mejor, y doy gracias por ello, tuve que irme unos días con mi madre porque enfermó y la ingresaron en el hospital, ni siquiera sé cuántos días va estar allí mi madre. Sólo sé que tengo que estar con ella todo lo que pueda.Sin embargo, después de casi cuatro meses, la ayuda no ha llegado, en mi casa llegamos a la conclusión de que no podríamos aguantar. De manera que hice lo que tenía que hacer, pedir la reincorporación a mi trabajo.Pero no hay ninguna vacante para mi. Sin embargo, no pude esperar, en mi casa, con un sueldo, no comemos,y me puse a buscar trabajo, no pretendo dar pena ni nada por el estilo, uno de los motivos de esta carta es que creo que a muchas familias les ocurre esto.Yo, como madre y como hija, tengo personas a mi cargo que me necesitan, pero aunque se diga mucho que hemos avanzado en derechos, yo no tengo la opción de elegir cuidar de ellos, no puedo. Me siento abrumada porque me parece injusto no poder cuidar a mi madre o a mi hija, es lo que yo habría elegido, y es lo que ellas necesitan ahora mismo. Como he dicho, esta carta no habla de mi, si no de personas que nos necesitan, pero parece que las personas no cuentan, manda el dinero, porque, de hecho, pregunté porqué no me llegaba la ayuda, me dijeron que no había dinero.Si existe esta ayuda, pero no hay dinero, es como decir que no existe ninguna ayuda.