Gobierno Frankenstein

Rafael Berro|

Publicado el 21/08/2019 a las 08:51

Muchos llamaron “Gobierno Frankenstein” al que Sánchez creó tras su moción de censura contra Rajoy. Con ese nombre querían señalar dos cosas: una, que así como un científico ambicioso y con pocos escrúpulos había creado al monstruo Frankenstein, algo parecido ocurría en el terreno político con Sánchez y su Gobierno. Y otra, que así como Frankenstein era un monstruo porque su cuerpo había sido hecho con trozos de cuerpos diferentes, aquel Gobierno había resultado de una unión monstruosa de “cuerpos” (partidos) políticos muy diferentes. Monstruosa porque reunía al PSOE, a la extrema izquierda y a partidos que quieren acabar con España. Que el Gobierno de un país se forme con los que quieren acabar con él, es un disparate, una monstruosidad impensable en una sociedad y en un político mínimamente sensatos. Pero aun así aquel gobierno de Sánchez no era totalmente Frankenstein, porque los ministros eran todos del PSOE: él mismo no estaba hecho con trozos de “cuerpos” (partidos) diferentes.

En Navarra, Chivite y el PSN han superado a Sánchez en ambición e insensatez y han hecho un gobierno más monstruoso que el sanchista porque el cuerpo de ese gobierno sí es como el del Frankenstein, sí está formado por trozos de cuerpos diferentes: un trozo del PSN, otro del PNV (Geroa) y otro de Podemos. Además se sostiene apoyándose en un bastón (Izquierda Unida) y respira gracias a la respiración asistida que le da Bildu. Difícil que pueda darse un disparate o una monstruosidad mayor. Un Gobierno de Navarra formado y apoyado por quienes quieren acabar con Navarra como comunidad política con identidad propia, dueña de sí misma, autónoma. Es la monstruosa creación de Chivite. En el trajín que se lleva Sánchez para formar o no formar gobierno, dijo que no quería nombrar ministros de Podemos porque, de hacerlo, resultarían dos gobiernos diferentes dentro del gobierno. Aquí, gracias a Chivite, tenemos tres gobiernos en el gobierno, más el bastón, más la respiración asistida. Todo porque el PSN llevaba muchos años sin gobernar y quería el gobierno como fuera. Lo ha conseguido pero enseñando sus vergüenzas: Chivite y el PSN son más ambiciosos y faltos de escrúpulos que Sánchez.

¿Cuál de sus partes dirige al monstruo? ¿En qué dirección camina? Ya hay indicios claros: durante las negociaciones, Chivite dijo en cierto momento que iba a hablar con Navarra+, pero Barkos se lo prohibió, y Chivite obedeció como un perrito faldero. Además están la concesión de la política lingüística a Geroa, la invitación a los peneuvistas Ortúzar y Urkullu y no a los socialistas colindantes de La Rioja ni de Aragón, el fuera de lugar aurresku (...), las ambigüedades hacia los “ongietorris” … todo muy propio de alguien servil con el nacionalismo. El PSN ha dado un giro de ciento ochenta grados. Ha pasado de hacer política en una dirección, a hacerla en la dirección contraria. Simplemente para hacerse con el poder: lo más importante, el fin supremo, el principio fundamental de su acción política.

Por el contrario para los abertzales, en especial para Bildu, el poder no es el fin sino el medio para hacer realidad sus obsesiones: que Euskadi colonice y conquiste a Navarra. Por eso Bildu apoyará al Gobierno de Chivite si le sirve para conseguir sus fines. Si lo apoya durante un año, sabremos que durante un año el PSN ha servido a Bildu. Si lo apoya durante toda la legislatura, habrá servido a Bildu para conseguir sus propósitos durante los cuatro años. Después habrá que votar teniendo en cuenta la deriva del PSN.


Rafael Berro

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