Con sus epifanías redisfrute (2)

Ángel Sáez García|

Actualizado el 22/08/2019 a las 08:27

A quien escribe de manera regular, a diario, y es lector avezado, habitual, le consta, de manera fehaciente, que la que profiere Tess es una verdad como un templo, una certeza apodíctica, pues ha comprobado que su propio cerebro es capaz de procesar y establecer extrañas asociaciones entre sus neuronas, portadoras de ideas relampagueantes y graciosas (aunque no hagan gracia). A 'Kate' (cuya pauta de conducta es el adagio o refrán “por el interés, te quiero, Andrés”) le cuadra, como alianza en el anular, este pensamiento que le hace saber a Tess: “—Nunca quemes tus naves. El capullo de hoy es el magnate de mañana”. Sin embargo, otra de las ideas que Parker comunica a Tess, que encaja menos con su personalidad interesada y egoísta, es igualmente digna o incluso aún de mayor recuerdo: “—¿Sabes, Tess? En este mundo no llegas a ninguna parte si esperas sentada a que te ocurra lo que deseas. Has de provocarlo tú misma”. A dicha idea Tess le saca el máximo partido o provecho. En el filme hay otros diamantes pulidos, refinadísimos. Así que, a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, para no perdérselos, le recomiendo con especial encarecimiento que me haga caso y, si no tiene en casa el 'deuvedé' de la citada cinta, acuda a la biblioteca municipal a solicitarla y, cuando esté relajada/o, redisfrute con sus epifanías, harto goce con sus revelaciones.

Ángel Sáez García 

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